Ernesto García
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La familia Ortiz Padilla, del municipio de Mateare, jurisdicción de Managua, puede gritar con justa razón a los cuatro vientos: ¡Maldito guaro!, porque la noche del miércoles, Bernardo Alberto Ortiz Padilla, de 37 años, se convirtió en un tercer hermano de esa familia en morir de forma violenta en estado de embriaguez.

El hombre, que hasta la tarde del jueves fue reconocido por sus familiares en el Instituto de Medicina Legal, tenía tres días de andar tomando licor luego de haber perdido su empleo por su adicción a las bebidas alcohólicas.

Sobre las circunstancias del violento deceso de Ortiz, cuyo cadáver quedó tendido sobre el kilómetro 21 de la Carretera Nueva a León, lo único que sabe la Policía y sus familiares es que éste probablemente fue arrollado por un vehículo pesado, cuyo conductor se dio a la fuga.

Nieves del Carmen Ortiz, hermana de la víctima, reveló que José Alberto es el tercero de sus hermanos que muere de forma violenta. Hace diez años otro hermano, de nombre Juan José, murió en una calle del barrio El Riguero, en Managua, al ser arrollado por un automóvil cuando cruzaba la calle en estado de ebriedad.

Cuatro años antes de ese suceso, el licor fue causante de otra tragedia porque José María Ortiz murió al recibir un machetazo en el cuello a manos de otro familiar, al calor de los tragos