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Las tres detonaciones de la pistola calibre 3.57 que utilizó la medianoche del lunes el sujeto Erick Francisco López, de 38 años, para matar a su ex pareja, Marcia Elizabeth Rojas Ruiz, de 32, antes de suicidarse, y los gritos del mayor de los hijos de Rojas pidiendo auxilio, perdurarán en la memoria de los vecinos del Reparto Molina o barrio “Orontes Centeno”, ubicado en la periferia sur de Tipitapa.

“Erick mató a mi mamá”, gritaba desesperado el niño de 12 años, que presenció el crimen de su progenitora, mientras corría en medio de la penumbra de la noche, en dirección a la casa de su familia materna, que vive a media cuadra de donde se produjo la tragedia.

Niño traumatizado

Los vecinos que presenciaron la dramática escena del niño corriendo en busca de sus parientes, aseguran que en medio de la desesperación el niño decía: “Si mi mamá se murió, yo me mato”.

Las primeras pesquisas hechas por la Policía luego del homicidio seguido de suicidio, revelan que el crimen perpetrado contra Marcia Elizabeth Rojas es como crónica de una muerte anunciada.

Esto porque Erick López durante los diez años que convivió con Rojas le dio maltrato y luego de haberse separado la perseguía y la amenazaba con matarla donde la encontraba.

“Cuando ese hombre andaba borracho me mandaba a dormir a mi nieta y sus dos hijos”, aseguró doña Lidia Ruiz, abuela materna de la mujer asesinada, quien se desmayó al ver el cadáver de la joven en el féretro.

Otros familiares de Marcia Rojas aseguran que la mujer, quien deja en la orfandad a dos hijos, el mayor procreado con su primer pareja y el segundo con López, reveló que la víctima tenía previsto pedir un día libre en su trabajo para presentar una denuncia contra su ex cónyuge ante la Policía de Tipitapa.

Fue con pistola robada

La jefa de Auxilio Judicial de la Policía en Tipitapa, subcomisionada Guadalupe Obando, reveló que la pistola utilizada por López para matar a su ex pareja fue robada a su dueño, el discapacitado Erenio Zeledón, el pasado fin de semana.

Según Zeledón, la pistola le fue robada por dos mujeres en circunstancias que no explicó, y las féminas a su vez aparentemente se la dieron a vender a un ladrón apodado “Cuita”, quien supuestamente le rogó a Erick Francisco López para que le comprara el arma por una cantidad que todavía se desconoce.

Así fueron los hechos

Eran cerca de las 12 de la noche del lunes cuando López llegó hasta el frente de la casa de su ex pareja, de quien se separó hace varios meses, y acto seguido saltó el muro de un poco más de un metro de alto.

Estando el hombre en el porche de la casa, golpeó en varias ocasiones la puerta y obligó a Marcia Rojas a que la abriera y desenfundó el arma.

El hijo mayor de la mujer trató de abrir la puerta trasera de la casa, pero López se lo impidió, amenazándolo con matarlo, según el testimonio de vecinos.

La subcomisionada Guadalupe Obando señaló que después del disparo fatal, Rojas fue llevada a una clínica privada con la esperanza de salvarle la vida, pero los médicos confirmaron que murió de forma inmediata.

El cuerpo de Marcia Rojas tiene un impacto de bala en la mano izquierda y otro en el abdomen, mientras Erick López se propinó el impacto de bala en la tetilla izquierda y también murió en el acto.

Aunque probablemente nunca se sepa con exactitud qué motivó a López a cometer semejante barbarie, las primeras investigaciones apuntan a que éste celaba a su ex pareja creyendo que ella tenía una nueva relación sentimental.

Mientras el velorio de Rojas iniciaba con la asistencia de sus vecinos, Erick Francisco López era velado sólo por sus familiares en la periferia noroeste de Tipitapa.