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Desde marzo del año pasado, familiares de doña Cándida García Reyes, de 66 años, la buscaron por cielo y tierra, pero nunca se imaginaron que estaba enterrada en la vivienda que habitaba en el barrio “Farabundo Martí”, en Managua.

Aparentemente, fue víctima de su sobrino, Antonio Jarquín, de 24 años, quien la habría enterrado sin que nadie sospechara.

Los huesos de la anciana fueron encontrados por unos muchachos que estaban conversando cerca del predio baldío donde estaba ubicada la casa de la anciana.

Las sospechas recaen sobre Jarquín porque después de la desaparición de la anciana, vendió el terreno, arrancó la casa y se fue a vivir supuestamente a Ciudad Sandino, reveló Elisa Urbina, sobrina de la finada.

“Nosotros nos enteramos de que estaban buscando un cadáver en la casa por la televisión, y al venir al barrio es que nos informaron que Antonio vivió con mi tía y su mujer, después ella despareció, la buscamos, pero nada, y él vendió la casa, se llevó todo y nadie lo volvió a ver más”, comentó Urbina.

Los huesos fueron remitidos al Instituto de Medicina Legal, para que un antropólogo forense determine si son o no humanos, y si corresponden o no a la víctima.