Róger Olivas
  •  |
  •  |
  • END

CHINANDEGA

Edwin Inocente Henríquez Centeno, de 48 años, y Zamir Antonio Morales, de 35, originarios del reparto Carmita, de esta ciudad, murieron a las 12:05 de la noche de ayer miércoles, cuando iban a bordo de una motocicleta color azul y se estrellaron contra el costado oeste de la rotonda Los Encuentros.

Ambos sembraban maní en la propiedad del chinandegano Alí Meléndez, en los Brasiles, Managua, pero viajaban dos veces al mes hacia sus hogares a entregar dinero a sus familiares para su manutención.

Una hermana de Zamir Antonio dijo que a las once de la noche se comunicó con él y le dijo que se encontraban en León porque la motocicleta de Meléndez presentaba desperfectos, pero esperaban llegar a las doce de la noche a su vivienda.

La subcomisionada Gloria Aguirre Quiñónez, jefa Tránsito de la Policía de Chinandega, dijo que el accidente se produjo debido al cansancio de Henríquez Centeno, quien no hizo el giro correcto hacia la derecha rumbo al reparto Carmita.

Se durmió

“Consideramos que el chofer se durmió y de acuerdo con testigos, éste no aminoró la velocidad; según las huellas de los frenazos manejaba a 100 kilómetros por hora, ingresó directamente a la bahía de seguridad e impactó en un muro de concreto”, afirmó la oficial.

Expresó que miembros de una patrulla motorizada que estaban cerca del lugar, se movilizaron al sitio del accidente, cuando llegaron los heridos fueron trasladados al Hospital España, de Chinandega, pero llegaron muertos.

Johana Quiroz convivió 18 años con Zamir Antonio Morales, con quien procreó dos hijos, y lo recuerda como un padre ejemplar, responsable en su hogar y sin vicios.

Rosa Argentina Cano, de 51 años, afirmó que su difunto esposo, Edwin Inocente Henríquez Centeno, no había tenido accidentes durante los viajes de Managua a Chinandega, pero lamentablemente a dos kilómetros de su casa ocurrió la tragedia.