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ESTELI

Con su inocencia, propia de sus dos añitos, la hija de David Gamaliel, a quien llamaremos “Cándida”, no entiende porqué su papá ya no volvió con ella, después que juntos, aquel fatídico 12 de julio, fueron a comprar pan a la pulpería cercana, donde los esperaba el trío de asesinos. El joven, quien era el menor de diez hermanos, recibió cinco impactos de bala.

Desde ese día, la casa donde residía este muchacho de 30 años, ubicada en el barrio “Aristeo Benavides”, de esta ciudad, suele estar triste, aunque los demás miembros de la familia cada tarde se reúnen a conversar o para cerciorarse de la salud de su madre, Cándida Blandón.

La pequeña Cándida relata a sus mayores que su papá, “Gama”, como le llamaban cariñosamente, sangraba de la cabeza y que ya no se movía. Más de una lágrima se ve aparecer en los rostros de quienes escuchan a la hija de la víctima.

Delante de la niña

De acuerdo con la Policía, los autores no esperaron que López Blandón se separara de su niñita, y por el contrario querían ultimarle a toda prisa, según vecinos. En un último hálito de vida, David Gamaliel cubrió con su cuerpo a su única hijita, para evitar que los disparos le impactaran, y así la pequeña Cándida sobrevivió ilesa.

No obstante, hay dos testigos claves, según la familia doliente, que observaron cuando los dos hombres dispararon, por orientación de una mujer. Quien le cubrió la cara con la mano y una toalla a una menor de ocho años que les acompañaba y que presuntamente es hija de la ahora reo.

“Pero bien que nos les importó que mi sobrinita quedara traumada, porque ahora no puede dormir tranquila como una niña de su edad”, resaltó Carlos López Blandón, hermano del fallecido.

Carlos, con un dolor indescriptible y un nudo en la garganta, apenas pudo pronunciar algunas frases como “espero que esto no quede en la impunidad, porque de ser así nos obligan a que nos manchemos las manos con esos criminales”, en clara alusión a la venganza que la familia doliente tomaría si las autoridades dejan en libertad a los supuestos autores.

Por su parte, Claudia Cecilia, quien es parte de la decena de hijos que tuvo el matrimonio compuesto por Virginia Blandón y Juan Bautista López Tercero, conocido como “Tito”, espera que las autoridades competentes hayan circulado y ordenado retención migratoria de los criminales, el hondureño Gilberto Antonio Alemán y al nicaragüense Ángel José Altamirano, quienes huyen de la justicia.

Altamirano, según las investigaciones realizadas por la Policía, es esposo de Ruth Dinorah Montenegro Benavides, quien prestó su vehículo para realizar el crimen. La mujer ya fue detenida y procesada, por lo que su juicio oral y público fue programado el 28 de septiembre.

Varios miembros de la familia López Blandón dijeron sentirse con temor que asesinen a otro de ellos, por la frialdad con que actuaron los criminales.

En cambio, los padres del muchacho fueron claros en expresar que tampoco quieren que sus nueve hijos sobrevivientes actúen por su cuenta y haya una venganza. “No queremos que los muchachos se ensucien sus manos con tipos que no valen la pena”, ratificaron, al recordar sus principios cristianos.

Buscaban a otro

Se conoció que los criminales a quien buscaban era a un joven de nombre Jonathán Rodríguez Valdez, que alguna vez fue amigo del infortunado. Los matones le habrían preguntado a Gamaliel por su paradero y como éste les dijo que lo desconocía, le asestaron los balazos.

Jonathán se encuentra en el Sistema Penitenciario Puertas de la Esperanza, de Estelí, cumpliendo una pena, y esa situación lo salvó de una muerte segura.

Al parecer los pistoleros buscaban a Rodríguez Valdez porque éste habría tomado para su provecho mil quinientos córdobas que obtuvo por la venta de una pistola que le pertenecía al trío asesino.

Algunos miembros de la familia López Blandón dijeron que no tienen relación con los criminales, aunque sí reconocieron que en alguna ocasión éstos pasaron por su casa, preguntando por Jonathan Rodríguez Valdez, nunca por Gamaliel.

En tanto el jefe de la Policía de Estelí, comisionado mayor Otilio Duarte Herrera, confirmó que como autores materiales de este crimen se busca al hondureño Gilberto Antonio Alemán y al nicaragüense Ángel José Altamirano, esposo de Ruth Dinorah Montenegro Benavides, quien además sería la mujer que estuvo presente en la escena sangrienta.

El jefe policial indicó que fue la propia Ruth Dinorah Montenegro quien dos horas antes de que se ejecutara el crimen informó en la delegación policial para denunciar el robo de su auto, placas MY 12-54, lo que deja en evidencia que el asesinato fue planificado y que los autores pretendían dejar una coartada.

Tras atar cabos, la Policía dejó en libertad a Rodolfo Antonio Chamorro Urbina, de 30 años, Carlos Armando Romero Gutiérrez, de 32, y Juan Andrés Morales Reyes, de 58, quienes nada tenían que ver en el caso, y ya se encuentran trabajando en un proyecto de carretera. Ellos habían sido capturados como
sospechosos, horas después del crimen.

Violencia en aumento

Y es que la violencia social y la delincuencia común en el departamento de Estelí está tomando ribetes alarmantes. En menos de tres meses, el fenómeno dejó a seis personas muertas en forma atroz.

Una de las fallecidas fue la joven Julissa Concepción Blandón Aráuz, quien fue estrangulada por su marido, José Alfredo Miranda, para lo cual el parricida utilizó una cadena de acero, y luego la dejó abandonada en un paraje solitario.

Mientras que Zeneyda Mayerlin Castillo Acevedo, de 15 años, fue asesinada a garrotazos por su prima, Maricela María Acevedo Merlo, de 25, en la Comarca El Rosario, jurisdicción de Pueblo Nuevo. El crimen conmocionó no sólo a los vecinos de la comunidad, sino a Nicaragua entera, porque Acevedo Merlo actuó por celos por un hombre que no tenía relación alguna con la víctima.

No menos conmovedor fue el asesinato a balazos de los señores Jerónima Martínez Rivera y Marcelino Blandón Martínez, madre e hijo que fueron ultimados por Juan José Rivera, sobrino y primo respectivamente de las víctimas, que actuó con furia por la disputa de un terreno de cinco manzanas.

Otra de las muertes violentas, ocurridas en este departamento, es la del joven Donis Engels Membreño, de 25 años, hecho ocurrido en el barrio El Calvario, de “El Diamante de Las Segovias”.

De acuerdo con varios testigos abordados en su momento por detectives de la Policía esteliana, varios sujetos aún desconocidos siguieron varias cuadras al muchacho y luego lo atacaron a puñaladas.

El sexto caso fue el del joven David Gamaliel López Blandón.