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Llenó varios recipientes de agua, y después de dos horas de estar acostado, Norman Castillo escuchó cuatro disparos a las dos de la madrugada del domingo, en su casa, situada en el barrio “Osvaldo Manzanares”, aledaño a Villa “Miguel Gutiérrez”.

A cinco cuadras de distancia de las detonaciones, Castillo repentinamente pensó en su hermano Walter Ernesto Castillo Pérez, de 22 años, y no se equivocó. Dos horas después, su otro hermano, José Castillo, llegó a la casa para contarle que acababan de matar a Walter, quien andaba bebiendo licor con tres amigos.

“Mirá, acaban de matar a nuestro hermano”, aseguró Norman, quien le respondió: “Hay que dar tiempo al tiempo”, pese a que José también le pidió avisar a su madre, Socorro Pérez.

Norman esperó la claridad de la mañana, y a las cinco salió a vender leche agria de un puesto en el barrio, sin corroborar la noticia.

Varios casquillos

A su retorno, supo que Walter “estaba grave” en el Hospital “Lenín Fonseca”, que había ingresado a las 3:25 de la madrugada, que José encontró varios casquillos, y que el verdugo de su hermano fue Eduardo Saballos Rivera, supuestamente miembro del Ejército y dueño de una agencia de gas licuado, situada de Sydicom dos cuadras abajo. en Villa “Miguel Gutiérrez”.

Walter expiró a las 8 de la mañana de ayer en el “Lenín Fonseca”, y trasladaron su cuerpo a Medicina Legal antes del mediodía. El dictamen médico es muerte por “exposición de masa encefálica”.

El ahora occiso era soltero, y según Norman se dedicaba a hacer “rumbitos” en carpintería o en lo que le pusieran.

La familia del occiso no sabe por qué Saballos acabó con la vida del muchacho, pero creen que fue por alguna discusión.

A la albañilería

La esposa de Norman Castillo, la joven Coralia Jirón, afirmó que Walter “le hacía de ayudante de albañilería, de todo”, y señaló que una de sus tías “oyó los balazos” en la madrugada.

Al medio día, Félix Castillo, de 58 años, padre de Walter, sentado en una silla de plástico, lloraba desconsolado en el patio de su casa, y pedía a Dios que se lo llevara volando. “Quiero irme al espacio aéreo… tengo 58 años, y ahora con la muerte de mi cumiche, me faltan diez para pasar bebiendo (licor)”, repetía.

La Policía de la Estación VI detuvo a Eduardo Saballos Rivera, pero no brindaron mayores de detalles del caso, algo que prometieron hacer hoy en conferencia de prensa.

Una fuente policial confirmó que Saballos pertenece a las fuerzas castrenses, además, que Walter tenía antecedentes delictivos, wdos de ellos estaban pendientes.