Máximo Rugama
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SAN JUAN DE LIMAY,ESTELÍ

La acción valiente de una profesora rural de San Juan de Limay evitó que dos maleantes cargaran con dinero y objetos de valor.

Efectivos de la Policía y del Ejército, junto con policías voluntarios y comunitarios de la zona, perseguían este lunes a dos maleantes, quienes armados con pistolas se presentaron a la comunidad El Guanacastón , en la jurisdicción de San Juan de Limay, e intentaron robar dinero y objetos de valor de la casa donde habita una maestra rural, su esposo e hijos.

Los tres maleantes en horas de la mañana interceptaron en un potrero al esposo de la maestra Damaris Vallejos, a quien dejaron amarrado en un potrero porque se negó a decirles dónde tenía guardado el dinero que obtuvo producto de la venta de un ganado.

El afectado andaba buscando las vacas que ordeñaría, posteriormente los ladrones se presentaron a la casa del matrimonio a eso de las cinco y treinta minutos de la mañana y sorprendieron a la profesora, a quien amarraron de pies y manos mientras buscaban por todos lados el dinero.

Gritos desesperados

La muchacha en un momento de desesperación, según dio a conocer el capitán José Armando Espinoza, jefe de la Policía, comenzó a gritar desesperadamente diciendo que los maleantes la tenían amarrada y que le estaban robando.

Fue en ese momento que vecinos que tenían rifles calibre 22 comenzaron a disparar al aire, situación que puso en alerta a los demás pobladores, quienes se juntaron en un lugar cercano y comenzaron a gritar.

Los maleantes huyeron dejando tirado en el patio de la casa un bolso grande de tela, el cual contenía un paquete con polvo blanco, que inicialmente se creía que se trataba de droga, pero luego se dieron cuenta que era talco.

Respuesta organizada

Además de organizarse para perseguir a los maleantes, los pobladores informaron a la Policía que movilizó sus fuerzas en una camioneta de la Alcaldía, a su vez el capitán Espinoza solicitó apoyo a la jefatura del Primer Comando Militar, a cargo del Coronel Carlos José Navas Salinas, quien envió uniformados a la zona.

Hasta en horas de la noche de este lunes 31 de agosto, fuerzas de la Policía, del Ejército y comunitarios perseguían a los maleantes.

Mientras tanto la profesora y su esposo, cuyo nombre no fue revelado por la Policía, se encuentran recibiendo atención médica porque presentan golpes y están emocionalmente afectados por las amenazas de muerte que recibieron.

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