Lizbeth García
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En las últimas semanas, el Ministerio Público abrió investigación sobre diez personas que llegaron a mentir a los juicios donde estaban propuestas como testigos, e inclusive en uno de los casos hasta hubo un detenido.

“A pesar de que se les da la indicación de que el falso testimonio está penado por la ley, las personas vienen preparadas por la defensas --en la mayoría de los casos--, para decir lo que ellos quieren que digan en la audiencia, pero generalmente esto sale a la luz, porque una vez que se comienzan a interrogar, es como muy difícil que sostengan la mentira hasta el final”, reveló la jueza Sexto Penal de Juicios de la capital, Ingrid Lazo.

Para evitar que esto suceda, los jueces advierten a los testigos sobre las implicaciones del falso testimonio o perjurio, momento en que los testigos reaccionan y tratan de justificar la situación.

Lazo señaló que en su judicatura no ha tenido necesidad de mandar a detener a nadie por falso testimonio, porque a los que ha descubierto han enderezado su testimonio y sale a la luz la verdad, que es el fin último de todo proceso penal.

Estrategia incorrecta

La juez Ingrid Lazo explicó que el falso testimonio como estrategia de defensa, a la larga tiene resultados catastróficos, porque si el juez, en un juicio técnico, o los miembros del Tribunal de Jurados, se dan cuenta de que el testigo está mintiendo, el resultado esperado es adverso.

“Eso lo que viene a hacer es contradecir el alegato o la estrategia de defensa que se tiene, porque en lo general esto se da en los casos donde hay defensas privadas, porque con la Defensoría Pública esto no se da y con la Fiscalía tampoco”, agregó Lazo.

Generalmente, las personas que llegan a mentir tienen bajo nivel académico, sin embargo, ha habido algunos casos donde los que mienten son profesionales.

“Yo tuve un caso un día de una sicóloga que estaba mintiendo en un caso de violación”, ejemplificó la juez Ingrid Lazo, quien señaló que en esa situación el falso testimonio se agrava porque se trata de personas que tienen conocimiento de lo que están haciendo, no es que las hayan engañado para inducirla a decir mentiras.

¿Por qué mienten los testigos?

Lazo descartó la posibilidad de que la gente mienta porque no entiende los términos legales con los cuales les explican qué es el falso testimonio, lo que pasa es que hasta el momento no hay ni una sola persona cumpliendo condena por perjurio, de forma tal que cuando se empiece a aplicar lo que dice el Código Penal en ese sentido, la población va a adquirir conciencia de su papel como testigo en los casos de homicidio, asesinato, violación o tráfico de drogas.

Para Reynaldo Paiz, quien tiene cinco años de bregar en los juzgados defendiendo a gente sin recursos económicos desde la Defensoría Pública, los testigos mienten porque “El Güegüence o Macho Ratón” le dejó a los nicaragüenses una mala herencia de tener dos caras con las personas, diciéndoles a todas lo que quieren escuchar.

Paiz señaló que usar la mentira como estrategia de defensa es incorrecto, porque hay que recordar que dentro del proceso penal lo que se observa o investiga es la responsabilidad penal de una persona que ha cometido un delito, lo que implica que lo que se busca es la verdad.

El defensor público explicó que para evitar ser engañado por los testigos rifleros, él pregunta a sus testigos hora, fecha, lugar, cuál es el delito y qué sabe del mismo. Si la persona le contesta que en realidad ella no estaba en el lugar, inmediatamente la desecha como testigo porque no sabe qué se está investigando.

“¿Qué me dijo una vez una testigo? “Es que usted no me dijo lo que tenía que decir”, lo que revela que en Nicaragua hay una cultura de tener doble cara y mentir.

¿Hasta dónde llega la responsabilidad del abogado?

Para Reynaldo Paiz, el abogado que presenta un testigo falso dentro de un juicio es el responsable de toda la mentira que se evacue dentro del mismo, porque el profesional del derecho tiene que interrogar a sus testigos antes de presentarlos en la vista para decidir qué prueba va a llevar al proceso, de forma tal que no es valido que haya abogados que digan a la hora que se descubre un perjurio que sus testigos los engañaron a ellos también.

“Yo creo que los medios de comunicación, el Ministerio Público como acusador, yo como defensor público que pertenezco a una institución y los judiciales, deberíamos ir depurando esto”, agregó el defensor público quien señaló que el mentir o no es parte de la educación que la persona recibe de sus padres, madres y familiares en sus hogares.

Autoridades preocupadas

La situación mantiene preocupadas a las autoridades judiciales, porque revela que no existe conciencia en la población sobre el papel que los testigos juegan a la hora de juicio y las consecuencias del falso testimonio, que constituye delito.

El Código Penal de Nicaragua establece que existe falso testimonio cuando una persona al rendir testimonio o declaración en una causa judicial o administrativa, oculte o deforme hechos verdaderos o simule o afirme hechos falsos, total o parcialmente.

La pena para los que incurran en este delito, es de tres a cinco años de cárcel, pero si el falso testimonio se da en contra del acusado o querellado en causa penal, la pena se eleva de cinco a siete años de cárcel.

Si a consecuencia del falso testimonio hubiera recaído sentencia condenatoria, se impondrá le pena de seis a ocho años de prisión contra el mentiroso. Si el “testigo riflero” fue sobornado, la pena aumentará en un tercio en sus límites mínimos y máximos, explica el artículo 475 del Código Penal.

El último gran perjurio

La fiscal Catalina Hernández reveló que el último juicio donde hubo perjurio por parte de los testigos de descargo, fue el de Samuel de Jesús Bendaña Vallecillo, cuyo abogado presentó testigos y una constancia falsa para establecer una coartada, lo que fue descubierto por el Ministerio Público durante la audiencia, por lo que el reo no tuvo más remedio que declararse culpable de homicidio y robo.

Bendaña asaltó y mató a balazos Ignacio Antonio Rodríguez, el 26 de enero de este año, cuando la víctima caminaba en las cercanías de la Estación Cuatro.

Durante el juicio oral y público en el Juzgado Cuarto Penal de Juicios de la capital, la fiscal Catalina Hernández hizo coordinaciones con el Centro de Salud de Corinto porque la constancia que presentó el abogado de Bendaña tenía una firma de un médico y un código ilegible, y descubrió que “Samuelito” no fue atendido de emergencia como dijeron sus testigos, quienes al enterarse de que el Ministerio Público solicitó que los arrestaran, huyeron del Complejo Judicial Nejapa.

Ahora Bendaña está a la espera de sentencia condenatoria. El Ministerio Público pidió para el reo la pena máxima de 14 años de prisión por lo que hace al homicidio, y seis años más por el robo con intimidación, porque el acusado tiene como agravante el haber infringido la libertad condicional de la que gozaba, para ir a matar a una persona.

Antes de este incidente, hubo otro en el Juzgado Séptimo Penal de Juicios de Managua, donde la fiscal Zeyla Buitrago le pidió al juez Octavio Rothschuh que mandara a detener a un testigo y ordenase una investigación contra un detective de la Policía, porque descubrieron que el primero aparentemente mintió a la hora de reconocer a los supuestos autores de un asesinato en Ciudad Sandino, y al segundo porque tras haber hecho una investigación exhaustiva, de forma extraña, no recordaba casi nada, además que fue señalado por supuestamente falsear una firma en el acta de reconocimiento de reos.