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Piloto ebrio “pierde” torre de control
Un piloto alemán en estado de ebriedad llamó a la torre de control para preguntar dónde se estaba escondiendo. El aviador amateur había tomado cerveza y vino antes de subirse a su aeronave, un avión Cessna, pero siguió bebiendo unos “cocktails” mientras estaba en el aire. Un helicóptero debió salir al rescate del hombre que perdió completamente el control del avión y de sí mismo. A las dos horas de haber despegado el hombre estaba tan intoxicado que no podía leer sus instrumentos como para ubicar la base aérea de Schoengleida, donde debía aterrizar. Por radio mandó el siguiente mensaje: “vamos, sé que están por ahí. ¿Dónde demonios se han escondido?”. La torre envió un helicóptero que colaboró mostrándole el camino hacia la base y de alguna manera milagrosa la nave aterrizó sin problemas. Lo temerario fue que una vez que se bajó del avión se subió a su auto. Las autoridades de la base, preocupadas, llamaron a la policía y el hombre fue detenido con 4 veces más alcohol del permitido para conducir. Perdió el mismo día su licencia de conducir y de piloto.

Lo multaron por dejarse estafar de una prostituta
Un noruego fue multado luego de denunciar en una comisaría que había sido estafado por una prostituta. Un hombre de 28 años se convirtió en la primera persona en la provincia noruega de Tromsoe en enfrentar cargos por contratar servicios sexuales. La ley que lo prohíbe entró en vigencia este año. Según el jefe de policía local Kurt Pettersen, el conflicto se originó cuando el hombre pagó parcialmente los servicios de una prostituta y cuando no se pusieron de acuerdo en el precio final, la mujer no cumplió con su parte del acuerdo, ni devolvió el dinero que había recibido. Para todos aquellos que estén inclinados a contratar servicios sexuales en Noruega, sepan que es ilegal y por lo tanto no es una buena idea declararlo en la policía.

Un perro mal estacionado
Un guarda de tránsito australiano le puso una multa a un perro que estaba mal estacionado. El can en cuestión estaba atado a la reja que rodea el centro comercial Darwin’s Rapid Creek. Un oficial de tránsito que consideró que la mascota no debía estar ahí elaboró una infracción y la adhirió a la correa del animal. Ray McEvoy, testigo de la escena, explicó que no podía creer lo que estaba viendo. “Una señora de edad entró al shopping y antes ató al perro a la reja y le dejó un recipiente con agua. Al rato dos inspectores se acercaron y para mi asombro le hicieron una boleta y se la pegaron a la correa”. El vocero de la municipalidad, Grant Fenton, explicó que la decisión de los inspectores fue acertadas porque “usted no puede simplemente atar un animal e irse”.