Lizbeth García
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“Huyó” cuatro años, pero estuvo preso 60 horas
Reynaldo Aníbal Acosta Carranza, de 32 años, quedó en arresto domiciliar ayer en el Juzgado Octavo Penal de Audiencias de Managua, donde fue acusado por contrabando aduanero y hurto con abuso de confianza en perjuicio del Estado y de la empresa de zonas francas Hansae, representada por Nicolás José Dolmus. Acosta fue arrestado por la Policía el 29 de agosto, en Chinandega, y tras unas 60 horas preso, quedó en libertad, pero con medidas que garantizarán que se va a presentar a la audiencia inicial del proceso programada para el 11 de septiembre. La acusación que la fiscal Gisselle Borgen presentó a la jueza Karla García, revela que Acosta salió de la empresa, a bordo de un furgón, la madrugada del primero de septiembre de 2005, con un cargamento de 49 mil 482 piezas de camisas de mujer que iban para Estados Unidos, pero a la altura del kilómetro 15 de la Carretera Sébaco-Darío, aparentemente, se desvió y junto a Carlos Montiel abrieron el contenedor y sustrajeron 1224 bultos de los 2565 que llevaban. Luego, según la acusación, Carlos Montiel se llevó la carga aparentemente robada en otro camión, el cual increíblemente fue detenido por la Policía un año después, el primero de septiembre de 2006. Aunque la carga robada fue recuperada, las pérdidas ascienden a los 77 mil 121.27 dólares.

Asalto en repostería
Porque supuestamente asaltó una repostería, la jueza Octavo Penal de Audiencias de Managua remitió a juicio oral a Vladimir Antonio Obando Espinoza, quien quedó en prisión esperando que llegue el 29 de septiembre, día de la vista oral. El joven está acusado por el robo con intimidación de 3,000 córdobas propiedad de la repostera Claudia Mejía, y el homicidio frustrado de Michael David Chavarría, quien al ver que se trataba de un atraco, trató de huir, pero el sospechoso presuntamente le disparó, hecho acaecido el 24 de junio de este año, en el barrio Campo Bruce. La dueña de la repostería desistió del proceso ayer, pero en vista de que hay una segunda víctima y un prófugo, la juez no dio lugar al desistimiento, además los delitos acusados son perseguibles de oficio y no admiten arreglos.