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GRANADA

La alta cantidad de suicidios que en el recién pasado 2007 se registró en los cuatro municipios del departamento de Granada tiene muy preocupadas a las autoridades policiales de este departamento.

En el registro de denuncias por muertes que lleva esta institución sobresalieron, además de los consumados, los intentos de suicidios, que tuvieron como principales protagonistas a personas del sexo masculino en edades entre los 17 y los 30 años.

Según datos de la Policía, en 2006 hubo once suicidios. La mayoría eran hombres originarios de la cabecera departamental, y el único caso que involucró a una mujer se dio en Diriomo; se trataba de Gilda Salvadora Espinoza Zúniga, de 30 años, quien murió a causa de una intoxicación por fosfato.

Para la directora de la Comisaría de la Mujer y la Niñez, subcomisionada María Lidia Hernández, los casos más registrados por esta dependencia están relacionados directamente con suicidios de índole pasional.


Por infidelidad
“En este tipo de casos la explicación predominante es que se suicidaron porque la mujer los abandonó por el maltrato que le daban o porque le habían sido infieles”, señaló Hernández.

Por su parte, la sicóloga de la Comisaría, Auxiliadora Robleto, concuerda en que los suicidios pasionales normalmente afectan a jóvenes con problemas de alcoholismo, depresión y baja autoestima.

En el caso del alcohol, quedó evidenciado en los expedientes policiales que confirman que de los once muertos en 2006, a la hora del suicidio ocho estaban bajo sus efectos. Y en lo referente a 2007 se registró un total de 13 muertos, igualmente más de la mitad de los suicidas estaban bajos los mismos efectos.

El método más empleado a la hora del suicidio continúa siendo el ahorcamiento. En 2006 los muertos por esta causa fueron ocho, y en 2007 diez.

Para la sicóloga, entre las cosas interesantes a analizar está el hecho de que a pesar que en nuestra cultura machista se les enseña a los hombres que ellos son más fuertes y aguerridos que las mujeres, son ellos los más propensos a caer en esta situación.


Hombres no aprenden
La especialista comentó que quizás a eso se debe que algunos hombres nunca aprenden a afrontar sus problemas emocionales y que cuando se sienten agobiados creen que no hay solución.

“Piensan que quitarse la vida es lo mejor, en vez de buscar ayuda con amigos o en centros de tratamiento”. Lo grave para Robleto es que cuando alguna persona concibe la idea de suicidarse y llega a planearlo, después es muy difícil revertirlo.

Por su parte, el Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais), a través del Programa de Plaguicidas e Intoxicaciones, a cargo de la doctora Gema Romero, lleva su propio control.

Según ella, en 2007 contabilizaron dos muertos por intoxicación en el municipio de Granada; dos jóvenes, uno de 16 años y el otro de 26. En estos casos utilizaron Tamarón y Endosulfán. Y un caso en Nandaime, en el que la víctima utilizó MTD-600.

“En 2007 los casos de intoxicaciones fueron 49, de ellos 30 por plaguicidas, 19 por kerosene, medicamentos y otras sustancias”, manifestó Romero.

En 2006, el Silais registró 20 casos de intoxicaciones accidentales, 18 intentos de suicidios y dos suicidios consumados. Los más utilizados continúan siendo los productos fosforados, los medicamentos y fumigantes.

En el caso del Hospital Amistad Japón-Nicaragua, el Departamento de Estadística, a través de su responsable, Ligia Espinoza, en 2007 registra diez intentos de suicidios; cinco de ellos utilizaron productos fosforados, tres utilizaron medicamentos y 2 utilizaron drogas u otras sustancias psicotrópicas.

En este periodo, Espinoza, al igual que Romero, contabiliza tres muertos. Lo más probable es que se trate de las mismas personas.

En 2006 el hospital registra nueve intentos y en concordancia con los datos del Silais, contabiliza dos fallecidos también por fosfato de aluminio.


Tratamiento a pacientes
Esta ola suicida desatada en La Gran Sultana ha despertado el interés de las autoridades del Silais, que están dando seguimiento a los casos a través del Centro Polivalente, hasta donde los sobrevivientes son trasladados, específicamente al área de salud mental, para ser valorados por un especialista.

Pero Romero aclaró que independientemente de que si se consumó o no el suicidio, el mecanismo empleado es que los centros de salud de los municipios notifican los casos al Hospital Amistad Japón-Nicaragua, y éste a su vez al Silais departamental.

“Esa información se envía diariamente al Ministerio de Salud, en Managua, específicamente al área de Dirección de Sustancias Tóxicas, donde llevan un control nacional”, señaló la doctora.

Explicó que la atención se da apoyada en una ficha técnica que los pacientes deberán llenar al entrar al hospital, en la que explican el lugar de la ocurrencia, qué estaban haciendo minutos antes y por qué razón tomaron esa decisión, entre tras cosas.

“Las razones argumentadas son los problemas económicos o los problemas de pareja. En el caso de los adolescentes dicen que fue porque la mamá o el papá los regañó, porque dejaron una clase en la escuela, o porque no pasaron el año escolar”, agregó.

La atención sicológica a pacientes de comarcas alejadas de la cabecera departamental se gestiona a través del epidemiólogo correspondiente. Éste se encarga de que el paciente asista periódicamente a su cita con el psicólogo, “porque cuando alguien tiene la idea de suicidarse lo continúa intentado una y otra vez, hasta que lo logra”, señala.

En el caso de las intoxicaciones laborales, Romero manifestó que están haciendo esfuerzos para que los regentes vendan el producto en su envase original, con recetas de los ingenieros, “que incluso el regente explique la dosis que se debe utilizar, y si el producto es baja o altamente tóxico”.

Además, recomendó que en las casas donde los familiares reconozcan a personas propensas a la depresión, que se aíslan y que no hablan, es necesario evitar la exposición de estos productos.

“Lo otro importante es que estamos trabajando para capacitar a todo el personal de salud para que sepan qué hacer cuando llegue un intoxicado, así mismo estamos trabajando con los dueños y trabajadores de las haciendas”, concluyó Romero.

Pero independientemente del trabajo de las instituciones del gobierno y retomando las palabras del escritor mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez, es sumamente necesario que las personas, pero principalmente los jóvenes, busquen en su interior un sentido a su vida, en un acto continuo de reflexión y fortalecimiento del espíritu.