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En tierra sin ley se convirtió un callejón del barrio “José Dolores Estrada”, donde familiares, amigos y hasta pandilleros del sector allanaron violentamente varias casas en busca de Alexander Dávila, alias “Tomasón”, acusado de haber matado la noche del sábado a Joel Andrés Vargas Hernández, de 20 años.

Armados de cuchillos, palos, piedras y machetes, y cegados por la ira, decenas de jóvenes y adultos se lanzaron en busca de “Tomasón”, lo que llenó de pánico a los vecinos del presunto homicida.

En medio de la revuelta se escucharon dos detonaciones de arma corta, y uno de los proyectiles impactó en una pared de la casa de “Tomasón”.

Jóvenes armados de cuchillos, piedras y machetes saltaron muros, escalaron techos e irrumpieron las casas de los vecinos de “Tomasón”, provocando zozobra entre ellos por casi más de una hora.

Una llamada anónima recibida en el hogar de la familia materna de Vargas, dio la noticia de que “Tomasón” estaba escondido en su casa, que sita de Cruz Lorena, en la Carretera Norte, una cuadra al norte, media al este y media al norte, lo que hizo que familiares y amigos del fallecido se lanzaran a su caza.

Ausencia policial
fue detonante
Antes de lanzarse en busca de la venganza, los parientes de Vargas llamaron vía telefónica a la Estación Seis de Policía, pidiendo el auxilio policial para capturar a “Tomasón”, pero aparentemente no fueron atendidos, lo que provocó que varios miembros de la familia doliente, en compañía de amigos, vecinos y pandilleros que se sumaron a la revuelta, se lanzaran a la calle en busca del supuesto homicida.

En medio de gritos de “¡Queremos Justicia! ¡Aquí no hay justicia!”, “¡No le hagan nada al hermano (de “Tomasón”)!, los “justicieros” sitiaron por más de una hora la casa del supuesto homicida, al que buscaron hasta debajo de las camas.

Mientras en el callejón donde vive la familia de “Tomasón” --quien supuestamente hace varios meses mató a un señor por robarle una bicicleta-- se vivía toda una revuelta, en las casas vecinas sus habitantes --principalmente mujeres y niños-- eran víctimas del nerviosismo.

“Nosotros dejamos que entraran porque no tenemos nada que esconder, pero estando dentro de la casa armaron un alboroto”, relató Alejandra Martínez, una de las afectadas por los violentos e ilegales allanamientos.

Al final de la tarde se informó que Alexander Dávila, alias “Tomasón”, se llegó a entregar a la Estación Seis de Policía, donde también fue llevada detenida Cristina Vargas, tía de Joel Vargas Hernández, quien según los vecinos de “Tomasón”, realizó los dos disparos.

Los familiares de Vargas aseguran que el sujeto apodado “Rakatán” llegó hasta la casa de la familia materna de la víctima, a amenazarlo de muerte, a eso de las dos de la tarde del sábado, por una causa aún desconocida.

“De esta noche (sábado) no pasa”, sentenció “Rakatán”, mientras blandía un cuchillo, aseguró una tía de la víctima, amenaza que fue cumplida cuando el joven salía de una fiesta que realizó en ese barrio, frente a la casa de su padre.