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LAS MINAS, RAAN

Ante los ojos de su hijo de nueve años, Pedro Centeno Hernández, de 30, fue asesinado de forma atroz por un grupo de cinco hombres armados, aparentemente en venganza porque un familiar de éstos murió hace más de año, a manos de la víctima, en el mismo lugar de este otro crimen, Unawasito de los Ángeles, localizado entre los municipios Rosita y Bonanza, en la Región Autónoma del Atlántico Norte.

El infortunado, junto a su pequeño del mismo nombre, fue sorprendido a balazos cuando regresaba de su huerta y le impactaron cuatro balas en el cuerpo. En muy malas condiciones pretendió escapar, pero fue alcanzado, luego fue masacrado y finalmente decapitado.

Fue tanta la saña empleada por sus victimarios que le desprendieron y se la llevaron a unas 50 varas, para lanzarla en un claro del bosque, donde los árboles fueron tumbados por el fatídico huracán Félix.


Herido vio todo
Su hijo menor resultó con un refilón de bala en el muslo derecho, y oculto desde un matorral observó todo el salvajismo perpetrado contra su padre. Los comunitarios, luego que se enteraron del hecho, llegaron a la escena del crimen, pero sólo encontraron el cuerpo con el esófago expuesto y la mitad del cuello.

Por la sangre que quedó en el suelo se pudo encontrar la cabeza, pero tres días después, y en medio de varios árboles y ramas caídas. Quienes la encontraron fueron los propios padres del occiso, Roberto Centeno González e Hipólita Hernández Centeno.

Sobre este espeluznante caso la Policía de Rosita tuvo conocimiento hasta ayer viernes, ya que del lugar a la ciudad se necesitan tres días para llegar, pero el asesinato fue cometido el tres de enero, según sus comunitarios.

Los primos y hermanos Marcelino Hernández Figueroa, Antonio Hernández Aguilar, Denis y Sixto Hernández, además de Anselmo Pérez --todos habitantes del lugar y vecinos del occiso-- son los señalados de ejecutar este crimen atroz.

Esta familia juró vengar la muerte de su pariente, Ismael Hernández Aguilar, de unos 32 años, quien pereció el 24 de diciembre de 2006 a causa de varios filazos y contundentes golpes propinados con un hacha, supuestamente por la ahora víctima, durante una incontrolable riña protagonizada también por los señalados al calor del consumo del licor.

Los presuntos autores del último crimen huyeron en dirección a Suklin Tygni, en Kukalaya, zona del municipio de Puerto Cabezas, informaron sus vecinos.