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Ella era una muchacha humilde, jovial y comunicativa, pero también era ingenua porque creyó siempre en el amor, sentimiento que tocó su corazón a sus 16 años, cuando conoció a Víctor Leonel Medina Obando, quien en ese entonces tenía 21 años.

Como muchas adolescentes de su edad, a los pocos meses de conocerlo inició una relación con el hombre que el primero de octubre de este año se convirtió en su verdugo.

La joven murió de múltiples golpes en el cráneo que presuntamente le propinó su marido, quien luego arrastró y lanzó su cuerpo desnudo al río “El Tular”, en Estelí.

El 30 de septiembre, un día antes del crimen, Víctor Leonel pasó trayendo a su mujer por la comidería donde empezó a trabajar dos semanas atrás. Se supone que esa noche la pasaron juntos. Al día siguiente, el primero de octubre, la llevó a las pozas del río “El Tular”, para bañarse, sitio que se convirtió en la tumba de la joven de 19 años.

Gregorio Arcia Flores y Blanca del Carmen Benavides Ruiz desde un inicio deploraron el noviazgo de su hija con Víctor Leonel, porque era mayor de edad y no era sincero con ella, porque todos en su familia sabían que tenía otras mujeres.

Además, los padres de la muchacha habían notado que el enamorado de su hija era “un poco rogado para el trabajo”.

Como los progenitores de la muchacha se oponían a su relación, Víctor Leonel “se robó” a la joven de 16 años y se la llevó a Costa Rica, por lo que don Gregorio y doña Blanca lo denunciaron por violación y estupro.

Pero como la pareja estaba en suelo tico, el hombre no pudo ser alcanzado por la justicia, y cuando regresaron, la muchacha ya era mayor de edad (tenía 18 años) y decidió hablar con sus padres para que no siguieran acusando a Víctor Leonel.

Para la familia de la joven muerta, si en ese entonces la Policía y la Fiscalía hubieran seguido el caso de oficio, el crimen que hoy los enluta jamás hubiese ocurrido.

Después de ese capítulo, Medina alquiló una casa para vivir con Guadalupe del Rosario, y desde entonces empezaron los episodios de violencia.

Antecedentes violentos

Los progenitores de Guadalupe del Rosario recordaron que en una ocasión el verdugo de su hija le lesionó el pecho, la mano y el brazo derecho con un puñal, por lo que tuvo que recibir atención médica en el Hospital San Juan de Dios, de Estelí, donde tenía cita para el seis de octubre.

En otra ocasión Víctor Leonel la golpeó tan fuerte, que le lesionó dos dedos de la mano izquierda. Después de la golpiza, el papá de Guadalupe del Rosario decidió denunciar a su yerno, pero luego decidió ir a advertirle que no volviera a maltratar a su hija.

Después de la advertencia, Víctor Leonel presionó a Guadalupe del Rosario para que fuera a la casa de sus padres y le dijera a don Gregorio “que no tenía por qué hacer eso”, según el testimonio que doña Blanca le dio a María Reyes García, sicóloga del Centro de Mujeres Ixchen. Don Gregorio y doña Blanca le aconsejaron a su hija que terminara la relación amorosa con Medina Obando, sin embargo la muchacha no les hizo caso.

Con amargura, hoy los padres de Guadalupe del Rosario señalan que Víctor Leonel no es más que un violento holgazán, aseveración que fue rechazada por los parientes del aludido, quienes se han dedicado a ofender la memoria de la fallecida y dicen que el muchacho sí trabajaba como ayudante de albañilería y como empacador de puros en una tabacalera.

Prueba de que no era ni haragán ni mantenido, señalan, es que Víctor Leonel siempre compraba sus cosas y tenía su equipo de sonido, ropa, perfumes y calzado.

La Policía y el Ministerio Público tipificaron el hecho provisionalmente como parricidio, porque aunque no se habían casado, Víctor Leonel y Guadalupe del Rosario tenían una relación de marido y mujer.

Cuarto parricidio

Dirigentes de organismos que defienden y promueven los derechos de las mujeres, entre ellos la abogada Cándida Laguna, coordinadora del equipo de asesoría legal de la Fundación “Entre Mujeres”, que aglutina a pequeñas productoras de la región segoviana, señaló que existen muchos varones que consideran que sus compañeras de vida son un objeto de su propiedad.

“Hay quienes confunden el amor sincero con una relación de poder”, agregó, al recordar que al igual que Guadalupe del Rosario, Julissa Concepción Blandón Aráuz se enamoró de José Alfredo Miranda Alaniz, quien la sometió a un martirio en su vida de casados, luego la asfixió apretándole el cuello con una cadena y botó su cuerpo en unos potreros.

Los familiares de Guadalupe del Rosario le pidieron a las autoridades competentes que capturen a Víctor Leonel y le apliquen todo el peso de la ley, condenándolo a 30 años de cárcel, para que el crimen no quede en la impunidad, como el de Julissa Concepción, porque aunque el parricida fue enjuiciado, sólo le impusieron siete años y seis meses de prisión.

Las “benévolas condenas” que están aplicando los jueces a los femenicidas podrían estar acrecentando la violencia en contra de las mujeres en este departamento, apuntaron los representantes de los organismos de mujeres.

Gina Salgado, Directora del Centro de Mujeres Ixchen de Estelí, se solidarizó con la familia de Guadalupe, a quien visitó para condenar el crimen y garantizarles acompañamiento legal.

Con Guadalupe del Rosario ya suman cuatro las mujeres que pierden la vida de forma violenta a manos de sus esposos, parientes y familiares cercanos. Una de esas últimas víctimas fue Zeleyda Mayerling Castillo Acevedo, quien fue asesinada por su prima Marisela María Merlo Acevedo.

Pero la diferencia de este caso con el de Julissa Concepción, es que las autoridades judiciales le impusieron a la autora del crimen una pena de 25 años de prisión.

Otro parricidio que aún “está fresco” en la memoria de los estelianos, es el que Juan José Rivera Martínez cometió en contra de su tía Jerónima Martínez y su primo Marcelino Blandón Martínez, a quienes mató a balazos abordo de un autobús de la ruta Estelí-San Nicolás, el 11 de mayo.

El más buscado
Desde que ocurrió el crimen de Guadalupe del Rosario, Víctor Leonel Medina Obando desapareció de Estelí. Se rumoró que huyó hacia Costa Rica, sin embargo otras versiones indican que se encuentra en Siuna, donde supuestamente tiene familiares.

Sin embargo, el teniente David Lazo Valle, portavoz de la Policía esteliana, señaló que la entidad de seguridad y orden público circuló por todo el país la foto del sospechoso.

De igual forma establecieron coordinaciones con la Policía Internacional, Interpol, para que sea enviado a Nicaragua a enfrentar la justicia.

Lazo Pidió a las familiares del sospechoso que colaboren haciéndole ver que si no se entrega a las autoridades, su situación será más difícil.

Dijo que las autoridades policiales le respetarán sus derechos humanos, tal como lo establecen las leyes y la Constitución Política de Nicaragua.