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Con el alma deshecha e incrédula, doña Rosibel Urbina Álvarez pedía fuerzas y justicia a Dios por la muerte del menor de sus seis hijos, quien pereció de un disparo en la cabeza.

Maycol José Madrigal Urbina, de 17 años, murió en el Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, adonde llegó trasladado del Hospital “Roberto Calderón” después de sufrir una herida de bala en la cabeza, hecho ocurrido en una de las temidas calles del barrio “Jorge Dimitrov”.

Además, resultó gravemente lesionada la adolescente Ileana Carolina Ortiz Gómez, de 14 años, quien tiene tres heridas; una en el pecho, otra en la mano y la última en el brazo derecho.

Doña Irene del Socorro Jarquín, de 73 años, también recibió un impacto de bala en la pierna.

Dos inocentes heridas

Doña Rossibel declaró que su hijo estaba disfrutando del juego entre los Dodgers y Los Phillips junto a otros muchachos, cuando se desató una balacera entre miembros de la pandilla de “Los Puenteros”.

“Eso fue horrible, sólo se escuchaban las detonaciones, mi hija me dijo que entrara, salieron lesionadas dos personas más que estaban en sus casas dormidas. Mi hijo recibió un disparo en la cabeza. Al llegar al Hospital “Antonio Lenín Fonseca” ya no había nada que hacer: el disparo fue mortal, lo desconectaron del ventilador artificial y murió. Quiero que se haga justicia”, declaró doña Rosibel mientras lloraba.

Asimismo, afirmó que el pleito era entre “Shrek” y Jonathan Barahona, quien según doña Rosibel, disparó contra su hijo Maycol ante la mirada de Reynaldo Gómez, alias “Culito”, “Juancito” y “El Pescuezón”, quienes acompañaban al hechor.

Fue por una piedra de crack

“El pleito entre los de la misma pandilla es por piedras (de crack) se reparten mal y comienza la balacera, es una desgracia que estando Plaza El Sol cerca y se escuchen las detonaciones, no hayan venido rápido…No es la primera vez que pasa algo parecido, el problema es que siempre muere quien no tiene nada que ver”, aseguró doña Rosibel.

Agentes de la Cuarta Delegación de Policía están investigando el caso para identificar a los agresores. Los vecinos del sector les entregaron casquillos de armas artesanales e industriales.

Maycol José Madrigal trabajaba como taxista para mantener a Ashley Madrigal, la pequeña de un añito que deja en la orfandad. “Ella es lo único que me queda de recuerdo de mi hijo…quiero justicia”, reiteró doña Rosibel.

La vela se realizó de los semáforos de Plaza El Sol, tres cuadras al norte. Los familiares de Maycol José Madrigal solicitaron a los agentes policiales resguardo para evitar una tragedia mayor.