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Jesús Ricardo Rojas Miranda, de 40 años, sospechoso de matar a una niña de tres años, es temido hasta por su familia.

La razón es que este hombre le prendió fuego a la casa donde vivían dos tíos, en otra ocasión intentó abusar sexualmente de una vecina menor de edad y, además, persiguió a una hermana con un machete, quien se salvó cuando unos vecinos intervinieron y la protegieron.

Los casos los recordaron sus tíos María Nelly y Víctor Manuel Miranda Álvarez, de 74 y 70 años, respectivamente, quienes afirmaron: “Toda la familia, incluyendo a su padre y a su madre, le tienen pánico porque lo consideran capaz de cualquier cosa”.

Nelly Miranda dijo que el lunes pasado, cuando se enteraron de que su sobrino era buscado por el caso de la niña, se llenó de nervios y ni ella ni su hermano durmieron por el temor de que apareciera en cualquier momento.

Agitada juventud

Los tíos recordaron que su sobrino nació en un ambiente de violencia doméstica, que llevó incluso a la separación de los padres, que vivían en la comunidad de Cuestillas.

Nelly Miranda señaló que Rojas, cuando cumplió 14 años (en 1983), se marchó para Nicaragua para combatir al lado de la contrarrevolución, pero que, por ser tan joven, no le dieron armas, sino que lo utilizaban para halar comida.

Agregó que, años después, resultó herido en la ingle y, cuando regresó a Costa Rica, con 20 años de edad, vino con una mujer y un hijo, de quienes dijeron no saber dónde están en este momento.

Nelly Miranda precisó que poco después fue cuando persiguió a una hermana con un machete y luego intentó abusar de una menor, pero la familia no quiso acusarlo.

Esta mujer relató que el 21 de enero de 1999, Rojas llegó a su casa pidiéndoles un espacio para quedarse, y, como ellos se negaron, los amenazó con un machete y la golpeó con el puño en dos ocasiones haciendo que cayera al suelo. Como salieron de la casa para llamar a la Policía, Rojas prendió fuego a un colchón, que en segundos provocó que se quemara la casa.

‘Esperamos que se haga justicia’

María Nelly Miranda Álvarez, tía del sospechoso de matar a la niña, dijo que su sobrino debe arrepentirse, pedir perdón por el daño causado y que las autoridades lo castiguen fuertemente.

Juana Esperanza Gaitán, tía de la niña asesinada, afirmó: “Nos embarga un dolor muy grande. No sabemos qué va a ser de nuestras vidas sin la pequeña. Esperamos que se haga justicia. El funeral será aquí en Pital”.

Ana María Sánchez, abuela de la pequeña, señaló por su lado: “Ese individuo nos arruinó la vida en cosa de segundos. Esperamos que se hunda en la prisión, pero le aseguro que voy a pasar la peor Navidad de mi vida”.

(Colaboró el corresponsal Edgar Chinchilla).