Alberto Cano
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JINOTEPE, CARAZO

La Policía de este departamento todavía no detiene al dueño del predio donde explotó una buena cantidad de pólvora y morteros que se encontraban enterrados, lo que condujo a que un adolescente resultara con graves quemaduras y se debata entre la vida y la muerte en un centro asistencial capitalino.

La explosión en el terreno propiedad del profesor rural Juan Francisco Gutiérrez se produjo poco antes de las dos de la tarde del lunes, cuando el quinceañero Elvin José Hernández Obando llegó al terreno a pastorear una oveja pelibuey, y sin imaginar que la pólvora estaba enterrada, prendió fuego a varias bolsas de cemento que se hallaban en el lugar.

De inmediato se produjo el siniestro y el muchacho fue abrazado por las llamas y sufrió graves quemaduras de segundo y tercer grado en el rostro, el tórax y ambas piernas, por lo que fue trasladado primero al Hospital Regional Santiago, de Jinotepe, y luego por su gravedad al Hospital “Vivian Pellas”, de Managua, donde su estado sigue siendo delicado.


Morteros de hasta 10 libras
Un informe del Benemérito Cuerpo de Bomberos de Carazo asegura que los apagafuegos llegaron al barrio “Alfonso Pascual”, de Dolores, donde se produjo la explosión, tan pronto como fueron notificados, y encontraron al joven quemado, a quien de inmediato trasladaron al hospital de Jinotepe.

Luego, con sumo cuidado hurgaron el lugar y se percataron que bolsas repletas de pólvora y morteros de hasta diez libras, que estaban enterrados, habían explotado, y los vecinos confirmaron que la detonación fue alarmante en todo el sector.

Los mismos voluntarios del Cuerpo de Bomberos aseguran haber retirado del lugar no menos de cien bombas de mecate que entregaron a las autoridades de la Policía para que las tengan como evidencias en caso de abrir proceso legal al dueño del terreno donde sólo estaba en pie una caseta de madera y zinc.

El comisionado Javier Carrillo Suárez, director departamental de la Policía, confirmó que el terreno pertenece al profesor Gutiérrez, a quien están ubicando para detenerlo y enviarlo al Ministerio Público, bajo cargos de exposición de personas al peligro.

Según Carrillo, Gutiérrez en 2005 solicitó permiso para instalar un taller pirotécnico en su terreno, pero como no reunió los requisitos el permiso le fue negado, por lo que suponen que la pólvora desde ese año quedó enterrada.

La actuación de Gutiérrez fue irresponsable, de acuerdo al jefe policial, porque jamás notificó a las autoridades de que el sitio estaba minado con el material explosivo que él mismo se encargó de ocultar bajo tierra.

Marta Patricia Obando Téllez, madre del joven lesionado, dijo que el muchacho está bastante delicado, incluso ayer sus tíos y vecinos se disponían a donar sangre de forma masiva, mientras el joven aguardaba una segunda intervención quirúrgica, porque la piel quemada ya le fue retirada.

La señora Obando confirmó que el profesor Gutiérrez llegó al hospital de Jinotepe cuando aún Elvin se encontraba en ese centro y ofreció ayuda económica. Consultada sobre si acusarán al dueño del terreno, dijo que claramente existe una responsabilidad de su parte por haber enterrado la pólvora, pero prefieren esperar a ver cómo reacciona el joven al tratamiento antes de tomar cualquier tipo de acción en contra del profesor Gutiérrez, a quien desde ayer la Policía busca para que responda por los cargos que de oficio ya fueron levantados en su contra.