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Pese a que han pasado 20 días desde su desaparición, Irene Potosme dice que su hija, Gabriela Hernández, no se ahogó con Axel Antonio Orellana en la Laguna de Apoyo, sino que sospecha que él la tiene secuestrada.

Las suspicacias de la familia Hernández Potosme tomaron fuerza el pasado fin de semana, luego de que buscaron infructuosamente los cuerpos en el fondo de la laguna, auxiliados por un sonar submarino.

El sonar es un aparato de navegación que propaga el sonido bajo el agua, de tal forma que si hay un buque o un objeto en los alrededores lo detecta. Este aparato en lugar de emitir señales de radiofrecuencia genera impulsos sonoros.

Si su hija supuestamente se cayó del kayak donde iba con Orellana y ambos se ahogaron, ¿por qué no aparecen sus cadáveres, como ocurrió con el joven que se ahogó el fin de semana y a las pocas horas su cadáver flotó?, preguntó la madre.

Los lugareños creen que los cadáveres no flotaron porque están en un sitio donde supuestamente el agua se mantiene helada y sirve de “morgue natural”.

La Laguna de Apoyo es una de las más antiguas de Nicaragua, tiene forma de un cono y una superficie de 2 mil 11 hectáreas.

Según estudios hechos por expertos, la profundidad de la Laguna de Apoyo está a más de 100 metros bajo el nivel del mar, mientras la temperatura oscila entre los 27 y 28 grados centígrados. Durante el verano, debido a los vientos, la temperatura baja de manera considerable.

¿Por qué la secuestrarían?

Irene Potosme cree que su hija fue plagiada porque tenía fotos de ella en facebook, que es una red social electrónica.

Según la hipótesis de la desesperada madre, eso podría haber despertado el interés de traficantes y proxenetas, y si es verdad que la joven no se ahogó, talvez la vendieron como esclava sexual.

“Estoy segura de que mi hija no está muerta, que está viva en algún lugar y que si no ha llamado es porque la tienen contra su voluntad”, expresó la afligida madre.

Mélida Rosa Fonseca tampoco da crédito a la versión de que su nieta murió ahogada en la Laguna de Apoyo.

“Ella – Gabriela Hernández- no sabía nadar, le temía al agua, ni siquiera le gustaba meterse a la piscina”, aseguró Fonseca, quien confiesa vivir con la esperanza de que en algún momento su nieta llegue a la puerta de su casa en el barrio La Luz.

Sospechan de Orellana

En medio del misterio que rodea la desaparición de Gabriela Hernández, su familia sospecha de Axel Orellana, quien según los otros jóvenes que andaban en el paseo con ellos, trabajaba en una empresa de telefonía.

Los parientes de Gabriela, quien tocaba la flauta, dibujaba y modelaba, creen que Orellana se la pudo haber llevado contra su voluntad a Honduras, país de donde es originario y donde supuestamente tiene familiares.

A Irene Potosme también le produce suspicacia la aparente indiferencia mostrada por el papá de Axel Orellana en las veces que acudieron a la Laguna de Apoyo a buscarlos.

“Mientras todos estábamos desesperados buscando los cuerpos, el papá de Axel Orellana estaba acostado en una hamaca leyendo los periódicos”, aseguró Potosme, quien es ex oficial de la Policía Nacional.

La madre de Gabriela Hernández también reprocha el hecho de que supuestamente el oficial que encabeza el equipo investigativo descartó la tesis del secuestro eximiendo de antemano a Orellana.

“El comisionado que investiga el caso me dijo que Axel Orellana es de buena familia – buena posición económica-, como que si eso lo exime de hacer algo indebido”, subrayó Potosme.

¿Cómo se conocieron?

Leonardo Hernández reveló que supo de la amistad de su hija con Axel Orellana por medio de Fernando Turcio, ex novio de Gabriela Alejandra.

Hernández dijo que Turcio le contó que su hija y Orellana se conocieron durante un concierto de rock que se realizó en La Alianza Francesa.

“Turcio me advirtió que Orellana y otras personas que habían pasado a ser parte del amplio círculo de amigos de mi hija, eran viciosos”, aseguró Hernández.

Al igual que su ex pareja, don Leonardo sospecha que su hija está secuestrada y no ahogada como presumen las autoridades y quienes fueron al paseo con ellos.

Irene Potosme dice que sabe muy poco sobre Axel Orellana, porque la única referencia que tiene de este joven es que su hija lo conoció por medio de un ex compañero de clases llamado Jaime.

Doña Irene dice que Orellana llegó frente a su casa en el barrio La Luz, a las 11 de la mañana del 28 de diciembre en un automóvil de características desconocidas, a traer a su hija, quien le dio por teléfono la dirección.

Al momento que Hernández salió de su casa, su mamá y su abuelita paterna estaban ocupadas en los quehaceres del hogar y no se percataron de quién era la persona con la que estaba saliendo.

Testigos guardan silencio

En el inesperado y trágico paseo a la Laguna de Apoyo participaron otros jóvenes que no eran conocidos en el hogar de los Hernández-Potosme, hasta que los vieron en el lugar de la tragedia.

Entre quienes participaron en el paseo está otra joven que vive en el barrio La Rebusca o “Isaías Gómez”, quien le había dicho a su mamá que iría a la tienda con unas amigas.

“La mamá de esa muchacha le reclamó a su hija en la laguna, porque le mintió diciendo que iba de compras y no a un paseo”, subrayó Potosme.

La mamá de la desaparecida dice que los asistentes al paseo no aportaron pistas para saber qué fue lo que en realidad ocurrió en la laguna, sin embargo, una de las jóvenes reveló que antes de desaparecer, Orellana le dijo a Gabriela Alejandra que se subiera en el kayak, “porque le quería decir algo”.

EL NUEVO DARIO buscó a los familiares de Axel Orellana para que rebatieran las sospechas externadas por la madre de la joven desaparecida, pero Glenda Manzanarez, amiga de la familia, dijo que no están en disposición de hablar de la tragedia.

Las autoridades tampoco quisieron ahondar en las sospechas de la familia de la desaparecida y se limitaron a decir que prosiguen con las investigaciones del misterioso caso.