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Conmocionados se encuentran habitantes de la comunidad “San Juan de los Plywood”, por el homicidio del joven José Ramón Mcnally González, quien falleció producto de un impacto de bala que un sujeto no identificado le propinó al momento de estar limpiando una escopeta.

De acuerdo con declaraciones del papá de José Ramón, Donald Mcnally, el pasado jueves en horas de la noche Armando Mayorga, administrador de la empresa Agropecuaria Santa Fe, llegó a buscar a los muchachos de la comunidad para que le fueran a cuidar un plantío de arroz en la Finca “El Guanacaste”, ubicada en el kilómetro 41 de la Carretera Panamericana Norte.

A las tres de la mañana del viernes, Mayorga pasó buscando al infortunado, y a más de 50 muchachos que trabajarían en el sitio, pero al llegar comprobaron que no era para cuidar un sembradío sino para tratar de recuperar una propiedad que se encuentra en litigio y que ha sido tomada por precaristas.

Mayorga dejó a los muchachos en la hacienda y les indicó que lo esperaran para enseñarles el lugar. En el sitio solo se encontraba el cuidador originario de Juigalpa y del cual no se conocen mayores datos. El papá del muchacho agregó que los jóvenes se sentaron mientras el celador limpiaba su arma sin ninguna precaución.

La escopeta se disparó accidentalmente y el tiro penetró por la parte posterior de la espalda de Mcnally, quien cayó fulminado, ya que la bala le desbarató un pulmón y le explotó el corazón.

“El hecho fue a las seis y a mí me avisaron hasta las siete y cuando llegué tenían a mi hijo muerto, sentado en un silla bañado en sangre y él (Mayorga) no quería que lo sacáramos y más bien escondió al chavalo que le disparó”, reprochó el padre de la víctima.

Al enterarse de los sucesos, las madres de los muchachos que no superaban los 17 años se dirigieron al lugar y amenazaron con quemar la hacienda si no permitían que sacaran el cadáver.

Dos horas más tarde se hicieron presentes peritos de la Policía de Tipitapa y personal del Instituto de Medicina Legal.

El abogado de la empresa, Miguel Ángel Talavera ofreció a la familia el pago de los gastos fúnebres y siete mil córdobas con tal de firmar un papel para evitar que el administrador fuera a prisión.

“Nosotros íbamos a firmar porque somos pobres, pero cuando leímos el documento nos dimos cuenta que era un engaño, ahí decía que retirábamos todos los cargos en contra de la empresa y toda la culpa la tenía el muchacho al que se le salió el tiro y que sólo nos iban a dar la caja y un mil córdobas”, concluyó Mcnally.

“Querían recuperar las tierras y por ser pobres nos quisieron engañar, aquí ellos hacen lo que quieren, ofrecen cien córdobas para trabajar y como no tenemos aceptamos”, afirmó Argentina Montenegro, vecina del infortunado.