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Familiares del joven Axel Antonio Orellana, desaparecido el pasado 28 de diciembre por la tarde junto con la jovencita Gabriela Alejandra Hernández Potosme, mientras navegaban sobre un kayak en la laguna de Apoyo, se declararon ayer desesperados por no saber, a 21 días del suceso, si el muchacho está vivo o si descansa ahogado en el fondo de cuerpo de agua o en las boscosas laderas.

Salvador Orellana, su esposa Ariana Meléndez, la hija de ambos Ariadna, y la abuelita del joven desaparecido, doña Haydeé Meléndez, demandan que las autoridades militares, policiales, bomberiles y socorristas no abandonen la búsqueda de los muchachos, a los que nunca nadie volvió a ver desde que, a golpe de remos, dejaron atrás a sus compañeros de excursión para alejarse lentamente laguna adentro, en un viaje que entonces nadie imaginó que sería sin retorno.

No eran amigos

De la versión de ambas familias angustiadas se deduce que Axel Antonio y Gabriela no eran amigos y que sólo se conocieron hasta el propio día de la excursión a la laguna, cuando la jovencita fue invitada por una amiga suya, que a su vez era compañera de los amigos de Axel Antonio, quien esa tarde obsequiaba el paseo a un primo suyo y a su novia, quienes residen en Canadá y estaban de visita en Nicaragua.

La familia Orellana por su parte, en su hogar de Managua, ubicado frente al costado oriental del parque El Carmen, se declaró muy molesta y además dolida por las especulaciones vertidas por familiares de Gabriela. Sin tener ningún deseo de polemizar, se limitaron a manifestar que a ellos les duele y angustia mucho la desaparición del muchacho, al que calificaron como un joven noble y sin vicios.

Políglota a los 22 años

Dijeron que Axel Antonio además de ser amante del ejercicio físico y de la vida al aire libre, dominaba tres idiomas extranjeros (inglés, francés y portugués), se dedicaba a su trabajo en un conocido “call-center” de la capital, y estudiaba Ingeniería Civil.

La hermana mayor de Axel, Ariadna, aseguró que la familia llegó a la Laguna de Apoyo desde la misma tarde del 28 de diciembre, y que han pasado varios días acampando y participando de la búsqueda emprendida por los bomberos, la Policía y el Ejército.

“Es completamente falso e irresponsable decir que nosotros no nos hemos interesado en la búsqueda de los muchachos”, agregó la joven, afirmación que su padre, Axel Orellana, respaldó al decir que más bien fue la otra familia la que se incorporó al rastreo hasta tres días después de la desaparición de los muchachos.

Finalmente, la familia Orellana se declaró profundamente agradecida por todo el interés en la búsqueda de los muchachos por parte de las brigadas de rescate del Ejército, de los Bomberos, la Cruz Roja y la Policía, que mantiene una investigación del caso a nivel nacional.