María Mercedes Urroz
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La cantidad de motociclistas muertos y lesionados en accidentes de tránsito va en aumento día a día. En lo que va de enero de este año, 12 motociclistas han perecido.

Son muchos los factores que generan accidentes en este segmento: el exceso de velocidad, conducir en estado de ebriedad, el sorprendente crecimiento del parque vehicular y la imprudencia de los conductores en general.

Cada día en Nicaragua circulan unas 90 mil motos aproximadamente, de las cuales 40 mil transitan en Managua, según los registros de la Policía de Tránsito Nacional.

En 2009 se registraron 35 mil 363 accidentes, de los cuales 3 mil 391 fueron protagonizados por motociclistas, lo que quiere decir que de cada cien accidentes, nueve son atribuibles a los motorizados.

En cuanto a los fallecidos, hubo 601, pero de esa cifra, 152 eran motorizados, para un 25 por ciento. En muchos de los casos, las víctimas no portaban el casco de protección. Los lesionados fueron 5 mil 524, de los cuales un mil 842 eran motociclistas, cifra que representa un 33 por ciento.

Un vacío en la ley

Aunque los porcentajes de víctimas motorizadas son bajos, si se comparan con las cifras generales, la mortalidad es altísima, por lo que la recomendación es portar casco y conducir con prudencia.

El artículo 26 de la Ley 431 obliga a los conductores de motocicletas o cuadraciclos conducir con casco de protección, y quien no lo haga se hará merecedor de una multa de 150 córdobas. El año pasado 12 mil 277conductores fueron sancionados por no usar “sombrero de protección”. En lo que va de este año van 200 multados.

Para tratar de fomentar el uso del casco, la Policía Nacional de Tránsito realizó a lo largo de todo 2009 una campaña de concienciación, además capacitaron a 200 conductores de motos que trabajan en la entrega de productos o comidas rápidas a domicilio.

Pero el problema es que la Ley 431 tiene un vacío en cuanto al uso de casco, porque si bien es cierto obliga al conductor de la moto y a su pasajero a usarlo, no específica los parámetros que éste debe cumplir para salvar una vida, reconoció el jefe de uno de los departamentos de Tránsito de Managua. Por esta razón a veces los motociclistas usan cualquier “sombrero” con tal de evitar una multa.

“Yo detengo a un motorizado y mientras lleve “algo” en la cabeza, no lo puedo multar, y aunque yo insista en que no anda protegido, él dirá que anda su casco. Ese es uno de los problemas que tenemos. Aquí lo que queda es que los motociclistas asuman con responsabilidad y conciencia que su vida la llevan en dos ruedas”, aseguró el jefe de tránsito que prefirió el anonimato.

Lo ideal sería que haya una iniciativa de ley para reformar el artículo de La Ley de Tránsito referido al casco, a fin de especificar los requerimientos técnicos que éstos tienen que cumplir, opinó el jefe policial.

El precio es proporcional a la vida

La mayoría de los cascos que actualmente se usan en Nicaragua vienen importados de Costa Rica y China, entre otros países.

EL NUEVO DIARO visitó algunos negocios para conocer si los cascos que importan a Nicaragua cumplen o no con los parámetros internacionales, pero la respuesta fue el silencio.

No obstante, en la tienda del “Rapidito Mairena”, ubicada en Montoya, nos informaron que hay cascos de todo tipo y precio, porque la inversión del motociclista es directamente proporcional a su seguridad.

El más caro y seguro cuesta 1,800 córdobas. Hay otros que cuestan un mil 600 córdobas y hay unos que valen 200 córdobas.

“Ese de 200 córdobas es el menos recomendable, porque no protege nada, más bien es utilizado para evitar una infracción de tránsito, pero para salvar la vida, no”, apuntó Bismarck López, encargado de la tienda.

Preocupados por las alarmantes cifras de accidentes de tránsito, la Red de Defensa de los Consumidores anunció por medio del promotor Ricardo Osejo, que harán una investigación del fenómeno.

Nadie vela por la calidad

Osejo señaló que el estudio incluirá los sitios de comercialización de las motos y de los cascos, para ver si reúnen los parámetros internacionales de uso y seguridad, luego exigirán al Ministerio de Industria y Comercio que revise esos productos.

“Hay estándares de circulación. Eso debería de registrar la Policía. El casco puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, comentó Osejo, no obstante reconoció que el problema va más allá del hecho que se utilice o no cascos, sino que cualquier persona conduce una moto.

“El mercado es tan agresivo que te ofrecen una moto por un dólar diario y los muchachos pueden adquirirlas porque su papá les da 20 ó 30 córdobas diarios para ir a clases y los ahorran para la motocicleta”, comentó Osejo.

“Es aquí donde la Policía debe ver a quién le van a extender licencia y verificar si los muchachos están aptos para manejar con responsabilidad”, opinó Osejo, quien cree que inclusive a los motociclistas se les debe practicar un test psicológico, aparte del examen de manejo.

En moto todo accidente es grave

El doctor Julio Espinoza, Subdirector del Instituto de Medicina Legal, explicó que los accidentes tienen cuatro fases: la de choque, de caída, de arrastre y la de aplastamiento. Las primeras tres son las más frecuentes en los accidentes de motos, donde siempre se lleva la peor parte el pasajero que no lleva casco.

“Dentro de las lesiones más frecuentes están la de trauma craneoencefálico, que es cuando el conductor no porta su casco y el impacto lo recibe en la cabeza y fallece. Cuando queda con vida, podría padecer de un daño cerebral entre otras lesiones que le pudieran dejar imposibilitado”, puntualizó Espinoza.

Las fracturas más frecuentes en los motorizados son en la tibia, peroné y fémur, además sufren excoriaciones, hematomas o inflamaciones y equimosis o moretones, mayormente en las extremidades superiores e inferiores, al igual que el rostro, lo que se da cuando no andan con la debida protección.

Recomendaciones para la compra

Pese a los beneficios del uso del casco, muchos motociclistas no lo utilizan por múltiples razones: unos dicen que no pueden ver ni escuchar bien a los lados, mientras que otros alegan que se pueden lesionar la médula espinal.

Sin embargo, los estándares de seguridad internacional exigen que los cascos provean 210 grados de visión periférica al motociclista (el ojo humano tiene un campo de visión de 200 ó 220 grados); que protejan los ojos de insectos y basuras; que les permita escuchar los sonidos cruciales sobre la vía; que los escude del sonido del viento y lesiones medulares.

La Revista Consumer-erosky, que es una publicación especializada para consumidores, recomienda tomar en cuenta los siguientes aspectos a la hora de comprar un casco: peso, ajuste, ventilación, material de la pantalla protectora, sistema de cierre y ver si cumple o no con los estándares de seguridad del país y si está certificado.

* El casco más seguro es el que menos pesa: 1,338 gramos, además debe ajustarse perfectamente a la cabeza.

* Cuanto mayor sea el número de orificios de entrada y salida de aire, más cómodo y seguro resultará el casco y mejor transpirará nuestra piel. La pantalla o lámina que protege los ojos debe evitar el vaho y las rayas.

* En cuanto al cierre, a pesar de que sea más incómodo y lento a la hora de poner y quitar, conviene optar por el sistema de doble anillo porque es el que mejor se ajusta al cuello. Una vez cerrada la hebilla de seguridad, el casco no se debe salir, aunque se tire con fuerza.

* Lejos de consideraciones estéticas, cuanto más vivo y reflectante sea el color del casco, mejor seremos vistos.

* Si sufre algún impacto, aunque aparentemente no esté dañado, conviene sustituir el casco.