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Las lágrimas que resbalaban en el rostro de doña Virginia Urbina, de 66 años, eran producidas por dos motivos: el primero, porque la madrugada de ayer le informaron que habían matado a su hijo de un “puyazo” en el cuello, y, el segundo, porque se sentía impotente al no tener “ni un peso partido por la mitad” para solventar los gastos de la vela y del entierro.

El hecho ocurrió a las dos de la madrugada de ayer, en el barrio Concepción de María, exactamente de la Ferretería Blandón dos cuadra al este, donde el joven Martín Alejandro Urbina Villagra, de 23 años, hijo de doña Virginia, murió luego de recibir una estocada en el cuello, que casi lo decapita, al parecer a manos de dos hombres con quienes sostenía viejas rencillas.

“Mi hijo tenía como tres meses de andar bebiendo por puro gusto, deberían cerrar las ventas de guaro, y ahora no tengo dinero para comprar un ataúd ni para hacer la vela, porque no estoy trabajando y a mi marido lo mataron hace poco, por lo que les pido a las personas de buen corazón que me ayuden”, expresó doña Virginia visiblemente preocupada. Ella habita en la Pista a Sabana Grande, de la Kola Shaler una cuadra abajo, una cuadra al sur, en el anexo al barrio Laureles Sur.

Por los “realitos” y por la comida

Eusebio Urbina, de 36 años, hermano de la víctima, dijo que éste se mantenía ayudando a los comerciantes del Mercado El Mayoreo, y que al momento del hecho “andaba con un plato de comida y unos “realitos” que se había ganado. Señaló que otros bebedores de ese lugar le tenían tema por pura tontera y lo degollaron”.

Familiares de la víctima interpusieron la denuncia en la Policía del Distrito VI. Los oficiales ayer capturaron a dos personas relacionadas con el hecho, pero no dieron a conocer los nombres. Eusebio señaló a un hombre conocido como “Carlos Pega” y a “Güicho”, acarreador en el Mercado El Mayoreo, como los posibles victimarios.