Ernesto García
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15 años para violador reincidente
El albañil Jairo Antonio Guerrero, de 38 años, pasará otra larga temporada en la cárcel Modelo de Tipitapa, porque ayer por segunda vez en su vida fue encontrado culpable del delito de violación. Guerrero estuvo preso de 1995 al 2004 en La Modelo, donde pagó una pena por otra violación, pero salió en libertad condicional. Antes de eso estuvo detenido por robo. El nuevo delito de violación agravado que cometió Guerrero ocurrió en 1997, en una casa donde el acusado llegó a realizar trabajos de albañilería y aprovechó que el niño de ocho años estaba solo para sedarlo con una pastilla. La lectura de la sentencia condenatoria será el próximo 3 de diciembre en el Juzgado Cuarto Penal de Juicio, a cargo del doctor Jaime Alfonso Solís.

Prisión preventiva para otro “Lorenzana”
Sin titubear, el juez suplente Quinto Penal de Audiencia, Vicente de Jesús Rodríguez, le impuso prisión preventiva y remitió a juicio a Erick Francisco López Galo, uno de los 12 acusados de ser parte de una célula del cártel de narcotraficantes guatemaltecos identificados por la Policía como “Lorenzana”. Con la remisión a juicio de Erick López, totalizan diez los capturados por las autoridades nicaragüenses y sólo están pendientes de ser aprehendidos Carlos Shiffman López y Eddy López Galo.

El Ministerio Público le imputa a López la presunta coautoría de los delitos de lavado dinero y crimen organizado, ilícitos por los que ayer fue llevado a audiencia preliminar con características de inicial, la cual tuvo un final dramático, porque la esposa de Erick López se echó a llorar de manera inconsolable en los brazos de su marido.

Jurado “funde” a singular ladrón
Cinco años y seis meses de prisión solicitó la fiscal auxiliar Janet Canelo para el reo José Adán Espinoza Tapia, de 24 años, luego de que un tribunal de jurado lo declaró culpable delito de hurto en el Juzgado Segundo Penal de Juicio a cargo de la doctora Adela Cardoza. La defensa solicitó la pena mínima de cuatro años. Para convencer al jurado de la culpabilidad de Espinoza, fue determinante el testimonio de su última víctima, una señora a quien el acusado se le llevó sus muebles y electrodomésticos de su casa en la Colonia Centroamérica. Espinoza es señalado de otros robos que presuntamente ejecutó en casas de particulares y hoteles capitalinos donde alquilaba habitaciones, pero cuando se iba, salía con las valijas repletas de objetos robados.