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Las lágrimas son incontenibles. El fruto de muchos años de trabajo en pocas horas quedó convertido en escombros. La fe para recomenzar es el único consuelo que tienen los dueños de los tres negocios que el domingo quedaron reducidos a cenizas en el barrio Rubén Darío.

Doña Ángela Tórrez Solís, de 53 años, contabiliza en más de dos millones de córdobas las pérdidas que tuvo en su maderería. “Tenemos vida y la fortaleza de Dios para salir adelante”, agregó.

Al igual que Ángela, su hermano Genaro Tórrez Solís, de 66 años, perdió la pulpería que abrió hace seis años.

“Salí a caminar, dejé apagado todo. Me fui después a la Casa del Obrero, donde llegó un sobrino a darme la noticia, le dije que no bromeara así porque se me podía parar el corazón…El taxi iba a cien por hora y fue terrible ver las llamas devorando mi negocio”, recordó entre sollozos don Genaro.

El foco

El incendio supuestamente inició en la pulpería de don Genaro, sitio al que ayer llegaron agentes del Laboratorio de Criminalística de la Policía Nacional para realizar las investigaciones en conjunto con miembros de la Dirección General de Bomberos. Lo que provocó el incendio fue un cortocircuito.

El tercer negocio arrasado por el fuego fue el Taller de Refrigeración Castillo, cuyo propietario, don René Alberto Castillo, al momento del hecho estaba en la iglesia.

“Sé que hay personas de buen corazón que nos van a dar apoyo, Dios no nos va a abandonar…Las pérdidas fueron de entre 25 ó 30 mil dólares”, afirmó don René Castillo.

Para cualquier ayuda pueden localizar a las familias afectadas, del edifico de Petronic, dos cuadras y media al norte, en el barrio Rubén Darío.

También pueden localizarlos llamando a los teléfonos 8862-5477, de René Castillo, y al 8746-5191, de Genaro Tórrez.