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Una carrera más de trabajo que realizó el taxista Napoleón Martín Garay Durán, de 57 años, por poco le cuesta la vida, al ser víctima de los dos supuestos pasajeros que resultaron ser asaltantes, y que protagonizaron una peligrosa persecución en las calles capitalinas.

El obrero del volante declaró en la II Delegación de Policía, que circulaba en su taxi Hyundai, blanco, placas M 11504, cuando dos muchachos le solicitaron traslado desde Monseñor Lezcano hasta Batahola Norte.

Al llegar al sitio convenido y detenerse, el sujeto que iba como pasajero sacó un cuchillo e intimidó al taxista, mientras el que iba en el asiento trasero saltó del vehículo para sacar al profesional del volante.

Dos “pájaros” de alto vuelo

Según información brindada por la subinspectora Rosa Granados, jefa de Información y Análisis de la Segunda Delegación de Policía, gracias a otro taxista se persiguió a los dos sujetos para su captura.

“Los detenido son Reynaldo José Narváez, de 29 años, y Jacinto José González Zamora, de 22, quienes están detenidos como sospechosos del robo con intimidación y daños”, dijo Granados.

Pero la captura no fue tan sencilla como se escucha, ya que en su huída los sujetos causaron estragos antes de ser detenidos.

Persecución de película

Primero, los acusados se pasaron llevando un taxi de parada que estaba en centro comercial Metrocentro. El dueño del vehículo golpeado sólo fue identificado como Jaime, quien quedó sorprendido por el impacto, y sólo le quedó ver mientras los delincuentes seguían en su veloz huída por la carretera.

Finalmente, durante su intento de escape, los sujetos fueron a estrellarse contra un vehículo en el sector de los Talleres Modernos, tres cuadras al sur, donde fueron capturados por agentes de la V Delegación de Policía, para ser traslados al Distrito II.

“Los detenidos presentan golpes, ya que al chocar contra los vehículos, sobre todo el último, sus cabezas se estrellaron contra el vidrio delantero por no llevar el cinturón de seguridad”, comentó Granados, quien agregó que dichosamente nadie perdió la vida durante la persecución.

Al momento de la requisa, a Jacinto se le ocupó un celular, 520 dólares y 310 córdobas, mientras que a Reynaldo un celular y 67 córdobas.