Ernesto García
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“Si usted quiere que la maten, ése es asunto suyo, pero los niños no van a quedar desprotegidos”, le dijo la juez Tercero Penal de Audiencia, Henriette Casco Bátres a una damisela de 29 años que demandaba la libertad de su cónyuge, Luis Alberto Mejía, alias “Pepsi”.

La mujer recibió la singular “reprimenda” cuando llegó a reclamarle a la judicial que dispuso que Mejía siga “embotellado” en la cárcel.

“Si ya nos pusimos de acuerdo”, insistía la dama ante la judicial, a quien le explicó que ya habían firmado una mediación haciendo “las paces”, pero la jueza le preguntó a la mujer: ¿y los niños?.

La mujer y el acusado procrearon tres niños que también aparecen como víctimas en la acusación por violencia doméstica presentada por la Fiscalía.

Casco estableció en su resolución que el acuerdo extrajudicial al que llegó la pareja no tiene ningún valor jurídico, porque en los hechos denunciados hubo violencia.

Los hechos
Según la denuncia que en su momento presentó M.S.G., ella conversaba con su hermana, cuando “Pepsi” le lanzó agua al rostro y acto seguido intentó herirla varias veces con una bayoneta.

En la misma denuncia la dama expresó que su marido la ha maltratado durante los años que han convivido como pareja e incluso señaló que Mejía la golpea cuando ella no le entrega el dinero que se ha ganado en las noches como trabajadora sexual.

El récord de vida de Mejía revela que ha caído preso 12 veces por diferentes causas que van desde vagancia habitual hasta el homicidio frustrado pasando por lesiones y robos en todas sus modalidades, señaló la fiscal auxiliar Sandra Fonseca.