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La acusación por robo agravado presentada por la Fiscalía contra Ana Rosa López Hernández y su pareja, Hugo Alberto Castillo Gaitán, dejó al descubierto que el suboficial de la Policía Nacional, Alfredo Martín Marenco, aparentemente utilizaba como motel rodante la camioneta que su jefe tiene asignada.

Transcurría la madrugada del pasado 28 de febrero, cuando aparentemente el policía escolta decidió “quitarse” el frío e invitó a abordar la camioneta Toyota Hilux, doble cabina, a López y a una adolescente en una calle capitalina.

Marenco se dirigió con las dos mujeres a un sitio apartado cerca de los semáforos de los Repuesto Bóer, para tener sexo con la adolescente, según el escrito acusatorio.

Para despojarlo de la pistola Bersa serie 771345, calibre nueve milímetros, la adolescente convenció al Policía de quitarse el cinturón con la funda “porque la pistola le daba miedo”.

“Especialista” en armas
Cuando el suboficial tenía acceso carnal con la adolescente en el asiento trasero, Ana Rosa López tomó la pistola y un teléfono celular, supuestamente.

Acto seguido apareció en escena Hugo Alberto Castillo encañonando al policía con un arma que no se sabe si era la del uniformado u otra, momento en el que López y la adolescente huyeron.

Días después, la Policía encontró la pistola en poder de Uriel García Peña, a quien López Hernández y Castillo Gaitán se la vendieron por cuatro mil córdobas, refiere la acusación del Ministerio Público.

Durante la audiencia preliminar del proceso, la fiscal auxiliar Sandra Fonseca, solicitó la prisión preventiva para los dos acusados, pero la jueza Tercero Penal de Audiencia, Henrriette Casco, les otorgó a los imputados el arresto domiciliar y la presentación periódica ante la Oficina de Control de Procesados.

Sin embargo, únicamente López quedó libre, porque Castillo tiene otra causa por el robo de una segunda pistola, confirmó el propio acusado.