Máximo Rugama
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Otro crimen ha estremecido a la población esteliana, pero sobre todo al gremio magisterial, porque el joven docente Noel Federico Herrera fue encontrado muerto en un predio baldío. Tenía claras señales de haber sido asesinado por golpes en el cráneo.

El muchacho, según sus compañeros de trabajo, tenía entre cuatro y cinco años de laborar en el colegio público “Guillermo Cano Balladares”, donde impartía la asignatura de inglés.

El cadáver presentaba golpes en la cabeza. Junto a él había una bolsa plástica que será analizada para buscar huellas dactilares. La Policía sospecha que el o los homicidas lanzaron al educador al predio baldío ubicado en “El Bosquecito Energético”, en el barrio Óscar Gámez II, al noroeste de la ciudad, que es una zona con altos niveles de delincuencia y violencia.

Al momento del hallazgo, el profesor tenía entre cuatro y cinco días de haber sido asesinado.

Sospecha la Policía que el móvil de este crimen fue el robo, porque la habitación donde el maestro pernoctaba aparentemente tenía violentada la cerradura de la puerta de entrada y varios objetos de valor habían desaparecido, confirmaron sus vecinos.

Saquearon su habitación
Herrera vivía solo en una casa ubicada a pocas cuadras del lugar donde encontraron su cuerpo en avanzado estado de descomposición.

Por recomendación de las autoridades del Ministerio de Salud y Policía, el cadáver fue sepultado de inmediato para evitar una epidemia.

El cuerpo fue descubierto por los vecinos, porque cuando pasaban percibían un fuerte hedor. Inicialmente creyeron que se trataba de un perro muerto, porque el sitio está lleno de maleza seca y de árboles, y cercado con alambre de púas.

No obstante, se asustaron al observar que se trataba de un humano, y sobre todo, de una persona a la que reconocían por ser muy profesional, humilde, amistoso y pacífico.

Su prima también fue víctima de homicidio
Se conoció que el profesor era primo de la joven Aracely Rivera Herrera, quien en octubre del año pasado murió tras haber sido golpeada en la cabeza por elementos desconocidos que entraron al cyber café donde ella laboraba.

Ese crimen quedó en la impunidad porque hasta ahora los verdugos de la muchacha no han sido capturados, por lo que la Policía está analizando si el homicidio del profesor tiene que ver con el otro.

Las profesoras Margarita Sánchez y Sonia Gutiérrez, directora y subdirectora del instituto “Guillermo Cano”, conocido como Anexo a la Escuela Normal de Estelí, junto a los docentes, demandaron de las autoridades policiales que esclarezcan el crimen y pongan en la cárcel a los autores.