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Las muertes violentas estuvieron a la orden del día en la capital. Las últimas dos víctimas fueron Jorge Luis Gutiérrez Flores, alias “La Pantera”, de 34 años, quien fue asesinado de dos estocadas, y Wilton Javier Mendoza Peralta, de 24, quien murió producto de un certero disparo en el costado izquierdo.

El primer crimen se produjo a eso de las diez de la noche del domingo, en una calle del barrio Bueno Aires, cerca de la terminal de la ruta 113, cuyos autobuses cubren el trayecto entre el Mercado Oriental y Ciudad Sandino.

Elieth Polanco, esposa de Gutiérrez, dijo que los sujetos apodados “Coca” y “Gemelo” llegaron a la puerta de su casa a amenazar de muerte a su marido, diciéndole que donde lo vieran “le iban a dar agua”, es decir que lo matarían, por esta razón ambos sujetos son los principales sospechosos del hecho.

Algunos testigos del crimen señalaron que la víctima fue perseguida varias cuadras hasta que la alcanzaron, le dieron puntapiés y la estocada mortal. María del Rosario Flores, madre del hombre infortunado, confirmó que su hijo deja a tres niños en la orfandad y hasta hace poco fue convicto de la Cárcel Modelo, de Tipitapa.

Nueva tragedia en el Dimitrov
El segundo crimen se produjo a eso de las nueve de la noche, en uno de los callejones del barrio “Jorge Dimitrov”. De acuerdo con versiones de algunos vecinos, Mendoza regresaba de una vela en el vecindario, cuando dos sujetos a bordo de una motocicleta hicieron tres detonaciones.

Una de las balas impactó a Mendoza, quien cayó abatido. Fue trasladado de emergencia al Hospital “Roberto Calderón”, donde pereció 15 minutos después. Los galenos de turno señalaron que la bala había perforado uno de sus pulmones y le había desbaratado el corazón.

Otra de las balas afectó a Israel de Jesús Mercado, de 18 años, quien según su madre, Yadira Núñez, se encontraba sentado en la entrada del callejón desde donde los sujetos empezaron a disparar. El joven resultó con una herida en el tobillo derecho, sin orificio de salida.

“Ellos ya sabían a quiénes iban a matar, nosotros los reconocimos, al que disparó le dicen Manito y el que manejaba es su hermano, Álvaro, ellos son policías y cada vez que andan drogados o borrachos empiezan a repartir balas”, señaló Núñez.

Agentes policiales del Distrito Cuatro investigan a uno de sus colegas, para determinar si participó o no en el hecho. Familiares del occiso entregaron a los oficiales un casquillo nueve milímetros. Mientras en el Distrito Seis creen que el crimen de “La Pantera” se debió a viejas rencillas entre la víctimas y victimarios.