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Una familia entera fue remitida a juicio oral y público por el homicidio de Gladys Cano Zúniga, de 13 años, y por las amenazas con arma que sufrieron sus parientes y amigos, cuando trataron de evitar la tragedia.

El juez suplente Vicente Rodríguez admitió todas las pruebas que la fiscal María de los Ángeles Mendoza presentó para acreditar que Rafaela Martínez, de 54 años, y Erlinda Alemán Martínez, de 24 años, presuntamente amenazaron con armas blancas a Karla Manuela Zúniga, Karen del Socorro Hernández y Julio César Lacayo, el pasado 14 de marzo, en el barrio Selim Schible.

Según la acusación, desde en la mañana de ese día las procesadas le advirtieron a la niña de 13 años que cuando su abuela pasara cerca de donde ellas, “va a llevar los intestinos en la mano porque la vamos a machetear”, igualmente anunciaron que golpearían a Karen Hernández.

En la tarde, la menor de 14 años de la familia Martínez, se lió a golpes con Alejandra Zúniga, familiar de Karen del Socorro Hernández, y como Julio Lacayo intervino en el pleito, lo persiguieron con machetes y lo amenazaron.

Por una tontería se desgraciaron
En la noche, las Martínez interceptaron a Karla Zúniga y a su hija Gladys, cuando éstas regresaban de la iglesia evangélica.

A doña Karla la “cinchonearon”, en tanto que la menor fue perseguida por la joven de 14 años, quien la mató de una estocada en el pecho.

Luego, cuando vieron que la niña Gladys Cano estaba en agonía, huyeron y se escondieron en su casa.

El juicio para las “bochincheras” quedó programado para el 15 de abril a las diez de la mañana. La menor de 14 años que mató a la de 13, también fue remitida a juicio en el Juzgado Segundo Penal para adolescentes.

Julio Lacayo dijo que esa familia supuestamente se vino huyendo a Managua de Ciudad Sandino, porque según él eran invivibles.

En la acusación no se explica por qué las “bochincheras” odiaban y querían matar a sus vecinas, pero supuestamente todo empezó por un pleito tonto.