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Esta Semana Santa no sólo se reeditó la pasión de Cristo con la tradicional Judea, sino también el pasaje bíblico en el que se hace referencia al crimen que Caín perpetró contra su hermano Abel, porque en Tipitapa un hombre mató a su consanguíneo por una mujer.

El parricidio que aconteció en el vertedero de basura de Tipitapa fue protagonizado por Miguel Antonio Espino, de 24 años, quien mató de tres machetazos a su hermano, Bismark Antonio Loáisiga Espino, de 22.

Miguel Antonio confesó ayer que mató a su hermano porque éste le dijo que le gustaba su mujer, Ruth, y que sostenía con ella una relación amorosa a sus espaldas.

Espino se justificó ante la Policía diciendo que le quitó la vida a su hermano en un “momento de ira”, y que cuando caminaba por la carretera en busca de la casa de su papá, en la comunidad “El Madroño”, se preguntaba aún incrédulo: “¿Será que maté a mi hermano?”.

Para disiparle las dudas al sospechoso, la Policía cuenta con el dictamen forense que revela que la víctima recibió tres machetazos: uno tenía forma de “Y” y le partió en dos el cráneo, reveló la subcomisionada Guadalupe Obando, jefa de la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía en Tipitapa.

Miguel Antonio Espino fue capturado por la Policía horas después del crimen, cuando caminaba sobre la Carretera Panamericana Norte, exactamente en el kilómetro 60.