Francisco Mendoza S.
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MATAGALPA
Un anciano de 73 años murió en el cuarto de la casa de un amigo, a donde llegó con sus buenos tragos entre pecho y espalda, pero los familiares piden a la Policía investigar debido a que éste presentaba golpes en un ojo, pese a que el forense determinó que murió por intoxicación alcohólica.

El hecho se registró en la comarca El Sanguitillo, municipio de Terrabona, donde habitaba el ciudadano Juan Francisco Martínez González, de 73 años. Éste decidió salir a “adorar al dios Baco”, pero ya no regresó a su casa, debido a que se quedó dormido en el pasillo de la casa de Boanerges García, según la denuncia que interpuso ante las autoridades policiales el ciudadano Armando Martínez Sánchez, de 22 años, hijo del infortunado.

El joven aseguró que a su vivienda llegó Boanerges a avisarle que en su casa había muerto su padre, después de llegar en estado de ebriedad y quedarse dormido en el pasillo.

García agregó que a las nueve de la noche llevó a su amigo a un cuarto, para que descansara, pero a las cinco de la mañana, cuando lo fue a despertar, lo encontró muerto.

Martínez dijo a la Policía que su padre presentaba un moretón en un ojo, por lo que pedía que investigaran el caso, pero se presume que el moretón se lo dio al caer, debido a que el forense determinó que falleció por intoxicación alcohólica.

Otro que murió por la misma causa es el ciudadano Antonio Flores Cardoza, de 86 años, quien fuera encontrado sin vida frente a la casa de la señora Mayra Laguna, ubicada en el barrio Santa Lucía, del municipio de Sébaco.

Laguna, quien llamó a la Policía, asegura que al ver el cuerpo del anciano tirado en la calle, unos chavalos lo tocaban para ver si reaccionaba, pero al no moverse, unos ciudadanos lo trasladaron al centro de salud de la localidad, donde los médicos de turno determinaron que había muerto por intoxicación alcohólica.

Identifican a enferma
Asimismo, la Policía aseguró que la joven enferma mental que fue encontrada muerta en una poza del Río Grande de Matagalpa, detrás del Colegio San Luis, y que al inicio no había sido identificada, fue reconocida por familiares que se presentaron a la morgue de la Clínica Forense del Complejo Judicial de esta ciudad. Se llamaba Darling Flores y tenía 26 años.

La joven era originaria de la comarca Los Lipes, ubicada sobre la carretera a Jinotega, municipio de Matagalpa, y su cadáver fue entregado a la señora Mercedes Flores, quien dijo ser su tía, para que le diera cristiana sepultura.

Se confirmó que Darling padecía de enfermedad metal y que días antes de que su cuerpo apareciera dentro de la poza, había sido abusada sexualmente y golpeada por chavalos huele pega, por lo que la habían llevado a la clínica forense para los exámenes correspondientes, donde se asegura que no se los dejó hacer.