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“Al escuchar los gritos de la vecina, salió en su defensa, y al ver al hombre huir, le persiguió con un alambre por casi siete cuadras, después el ladrón le disparó en el corazón y murió instantáneamente”, declaró apesarado el ingeniero Jorge Berríos al ver a su conductor, Miguel Ángel Caldera Madrigal, de 42 años, tirado sobre el pavimento.

Según Mario Narváez, compañero de trabajo de Caldera, los dos iban detrás del delincuente que aparentemente atacó a doña María Lourdes Zelaya, de 70 años.

“Llevaba la pistola en una bolsa de papel kraft. Como a cuatro metros (de donde estábamos) gira y le dispara. Yo llevaba una piedra, pero se nos escapó, era un hombre moreno, delgado, de unos 45 años, de hecho no parecía ladrón, no sabemos si logró robarle a la señora, al escuchar sus gritos fuimos a auxiliarla. Eran tres, un hombre y dos mujeres”, comentó Mario Narváez.

Aunque al lugar del hecho se presentaron miembros de Cruz Roja Nicaragüense, Caldera ya estaba muerto.

Inmediatamente, los agentes de la Segunda Delegación de Policía activaron un sistema de seguridad para tratar de encontrar al homicida e investigan qué fue lo que pasó a doña María Lourdes, quien quedó en estado de shock tras el crimen.

La anciana fue asaltada de Radio Mundial, media cuadra al este, en el residencial “Lomas Verdes”, mientras que el homicidio se suscitó en el reparto “Miraflores”.

Varios vecinos del sector coincidieron en decir que ya no están seguros ni en su casa, porque la delincuencia no llega sólo a robar, sino a matar gente.

“Estamos j…, porque la Policía Nacional a veces hace cosas buenas, pero los jueces dejan en libertad a los delincuentes y estas son las consecuencias: la gente honesta muere a manos de ‘las basuras sociales’, aseguró una vecina que prefirió omitir su nombre.

El ingeniero Jorge Berríos declaró que Caldera fue su conductor por 10 años, habitaba en el municipio de Ciudad Sandino y deja tres hijos en la orfandad.