Lizbeth García
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Infiel garrotea a la esposa
Porque aparentemente garroteó y arrastró del cabello a su mujer porque ésta llegó tarde a la casa, la juez Sexto Penal de Audiencias, Gertrudis Arias, puso en prisión ayer a Francisco José Hernández, de 42 años, quien fue acusado por la fiscal Lucía Sandoval por la autoría de los delitos de lesiones físicas y psicológicas en perjuicio de su mujer y de sus dos menores hijos, de nueve y un año, a quienes presuntamente también agredió. La audiencia inicial del juicio será el siete de febrero a las nueve de la mañana, día que la fiscal Sandoval deberá presentar las pruebas para acreditar que el 27 de febrero, en el barrio “Camilo Ortega”, el acusado estaba esperando a su mujer, de 26 años, en la puerta, ella llegó y aparentemente él la golpeó en la espalda y piernas con la raja de leña que tenía preparada, y derribó a la dama. Pero esto no le bastó, pues estando la mujer en el suelo recibió puñetazos en la cabeza y fue arrastrada del cabello, pese a que tenía en brazos a su hijo de un año. Luego el acusado le pegó en el hombro derecho a su hija de nueve años, porque ésta salió corriendo temerosa para avisarle a su tía lo que estaba ocurriendo, después, cuando llegó la cuñada a reclamarle a Hernández, éste le habría lanzado un garrotazo, pero su mala suerte fue que a quien le pegó en el ojo izquierdo fue a su menor hijo de un año, lesión que tardará en sanar doce días, los golpes de la madre sanarán en 15 días y los de la niña en siete. El escrito acusatorio explica que la dama agredida se unió hace tres años con Hernández para formar una familia, pero más bien lo que ganó fue un verdugo porque durante todo ese tiempo la ha agredido verbalmente diciéndole que es una “P…” y una “Z…”. El trasfondo del asunto, según la víctima, es que su marido tiene otra pareja sentimental
Mandan a “El Guapo” a “modelar”
Ocho días tendrá que permanecer preso Erwin José Lanuza Sotelo, de 22 años, alias “El Guapo”, antes de que la juez Octavo Penal de Audiencias, Karla García, decida este siete de febrero si eleva o no a juicio la acusación que la Fiscalía le hizo por la presunta autoría de los delitos de homicidio y lesiones en perjuicio de César Augusto Ayerdis, de 28 años, y Miguel Ángel Sotelo, de 29, respectivamente. La acusación que la fiscal Zeyla Buitrago presentó en el juzgado, con el número 873-08, explica que los hechos se dieron en San Isidro de la Cruz Verde, el sábado pasado, cuando la víctima y sus amigos estaban tomando licor en la casa de Aldo Montiel Sotelo, llegó el acusado ebrio y también se quedó tomando, luego a las once de la noche en un pleito entre víctima y victimario, por viejas rencillas, el imputado le dio un puntapié a Ayerdis en el pecho, éste se cayó al suelo, momento en que recibió una primera estocada en la tetilla izquierda, luego otras más en diversas partes del cuerpo, las que le ocasionaron la muerte camino al hospital por hemorragia producto de perforación del pulmón derecho, estómago e hígado, y heridas múltiples. La segunda víctima, quien pretendía auxiliar a César Augusto, también fue apuñalada por el acusado.

Libertad para supuesto plagiario
Dos jueces ejecutores del Tribunal de Apelaciones de Managua, el último de ellos Francisco Salazar, ordenaron al juez Cuarto Penal de Juicio, Jaime Alfonso Solís, que ponga en libertad con custodia a Roberto Abelardo Lazo Medina y a José Luis Sandoval, detenidos y acusados por el plagio de un niño de cinco años desde el 17 de agosto del año pasado, tras comprobar que los dos reos están detenidos ilegalmente porque el periodo de tres meses que todo acusado tiene para estar arrestado sin sentencia se venció desde diciembre del año pasado. Solís explicó que no está de acuerdo con la resolución del juez ejecutor. El abogado Orlando Choza anunció que hoy la Defensoría Pública presentará escrito en el Tribunal de Apelaciones para que se cumplan las ordenes de los jueces ejecutores porque si bien es cierto hay un periodo de tiempo de demora atribuible a las defensas, el término ya está vencido independientemente de las marchas, enfermedades que aquejaron al juez suplente y falta de quórum para conformar jurado, razones que hicieron que se reprogramara el juicio en seis ocasiones, lo que no puede ser entendido como fuerza mayor.