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“¡Auxilio, ayúdenme! ¡Mi hermanito se me muere ahogado!”, gritaba desesperado Cristian Antonio Toval Ramírez, de nueve años, al ver cómo se hundía en una presa el cuerpo de su hermano Edgard Alexander Toval Ramírez, de diez años.

La tragedia que enluta a una familia del barrio “Jonathan González”, se originó cuando los hermanitos Toval Ramírez, que salieron de su casa a vender tortillas, llegaron en compañía de otros dos menores a bañarse a la represa Tiscapa, ubicada al sur de la laguna del mismo nombre, sin imaginar que la travesura terminaría en tragedia.

Bernarda Leiva, una testigo del hecho, relató a EL NUEVO DIARIO que al escuchar los gritos del niño salió a ver qué pasaba, pero ya no había nada que hacer, porque Edgard Toval estaba sumergido.

“Esta poza es un peligro, porque no tiene nada de seguridad, los niños y nosotros mismos peligramos aquí. El año pasado, al otro lado -- de la represa-- hubo otro ahogado… es una terrible tragedia, el hermanito se murió por salvar al más pequeño, creo que a lo mejor le dio un calambre”, manifestó Bernarda Leiva.

Agentes de la Quinta Delegación de Policía se presentaron a realizar las investigaciones correspondientes al caso y determinaron que el niño pereció ahogado.

Juan José Mendoza, padrastro de los hermanitos Toval Ramírez, desistió de trasladar el cuerpo al Instituto de Medicina Legal, expresando: “No quiero que lo abran, es algo lamentable lo que pasó y mejor me lo llevó completo a la casa”.

La vela se realizó ayer por la noche en el barrio “Jonathan González”, del Autohotel Los Encantos, cinco cuadras al sur.