María Mercedes Urroz
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Una muerte atroz tuvo un joven de aproximadamente 20 ó 26 años, la noche del domingo en Loma Linda, ya que lo lapidaron, machetearon y le cercenaron los dedos de las manos.

El crimen ocurrió de las tres cruces, dos cuadras al este, y una cuadra al norte.

Según la Policía Nacional, el móvil del crimen fue el robo, porque a la víctima no le encontraron ningún documento que ayude a identificarlo.

“El asesinato lo estamos investigando por una llamada a través de la que informaron que había una persona fallecida, pero ninguno de los vecinos logró identificarlo, lo que sí nos dijeron es que fueron seis sujetos los que golpearon hasta darle muerte. Al parecer no les dio tiempo de llevárseles los zapatos”, dijo una fuente ligada a las investigaciones.

Casi le cortan la oreja

El muchacho era moreno, alto, delgado, pelo liso, negro, y no tenía tatuajes. Vestía un jeans tipo cholo, con parches, una camiseta blanca, calzaba zapatos deportivos negros con blanco y llevaba puesta una faja café. La Policía investiga si una gorra que encontraron a pocos metros del cuerpo pertenecía a la víctima o a los agresores.

Según la misma fuente policial, el cuerpo del muchacho tenía una herida en la oreja, un machetazo en la frente, y según las investigaciones, las dos piedras que estaban cerca del fallecido pesaron tres libras y media cada una, y fueron utilizadas como armas porque en la parte de atrás de la cabeza, la víctima presentaba golpes contundentes.

Algunos vecinos del lugar informaron a la Policía que el crimen ocurrió mientras caía el torrencial aguacero la noche del domingo. A pesar de que los pobladores escucharon los gritos del muchacho pidiendo auxilio, nadie salió hasta después de la lluvia. El infortunado estaba muerto boca abajo, en un charco de sangre.