Jorge Eduardo Arellano
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El Instituto de Medicina Legal, IML, determinó que los cubanos Maikel García Enamorado, de 28 años, y Jureymi García Julia fueron cruelmente estrangulados y golpeados en la cabeza, y además, la joven de 25 años también pudo haber sido agredida sexualmente.

Así lo informó ayer en conferencia de prensa, el subdirector del Instituto de Medicina Legal, Julio Espinoza, quien señaló que la muerte de las dos personas es de tipo homicida, por los signos de violencia que presentaban.

Espinoza detalló que en los cuellos de las víctimas quedaron impregnadas las huellas de los dedos de quien los estranguló. Los cuerpos fueron encontrados el domingo pasado en un basurero ilegal de Estelí, ubicado a unos tres metros de la Carretera Panamericana, en la cuesta Kukamonga, en el kilómetro 169.5. Los forenses determinaron que al momento del hallazgo, los cuerpos tenían unos siete u ocho días de muerte.

Espinoza explicó que por el avanzado estado de descomposición en que estaba el cuerpo de la mujer y la acción de los animales de rapiña, creen que hubo agresión sexual, “sin embargo, la causa básica de muerte en este caso es asfixia mecánica por estrangulación manual, y la manera de muerte es homicida”. El subdirector del Instituto de Medicina Legal explicó que el varón también fue estrangulado y golpeado.

Una delegación de la Embajada de Cuba se presentó ayer en el IML para hacer las coordinaciones pertinentes, a fin de realizar dos estudios para la identificación definitiva de las víctimas mediante las fichas dentales y el examen de ADN. Según la información que tienen el IML y la Policía Nacional, las víctimas iban de Costa Rica a Estados Unidos, pero habían salido de Cuba hace seis meses, y pasaron por Colombia, Panamá y Costa Rica.

Cabe señalar que este caso fue vinculado en los últimos días con la ejecución de cinco personas, cuyos cuerpos aparecieron en la frontera de Costa Rica con Panamá, pero de acuerdo con los últimos datos, ambos hechos no tienen relación.


Eran panameños
PANAMÁ / AP
Los cinco hombres, cuyos cuerpos fueron encontrados en territorio costarricense con ataduras en las manos y tiros en la cabeza, eran panameños. Así lo confirmó el viernes el fiscal primero superior de la provincia panameña de Chiriquí, José Antonio Henríquez, quien aclaró que investiga si alguno de ellos ostentaba también nacionalidad costarricense.

Henríquez informó a la AP que una hipótesis que manejan sobre la causa del crimen múltiple estaría relacionada con el tráfico de drogas, aunque “no se ha confirmado todavía...”. Los cuerpos siguen en Costa Rica. En Panamá, los familiares de las víctimas comenzaron los trámites para repatriarlos .

Henríquez dijo que la información que maneja sugiere que los crímenes fueron cometidos en el mismo lugar donde fueron encontrados los cuerpos, un basurero en la localidad costarricense de Ciudad Neilly, cerca del puesto fronterizo de Paso Canoas, entre Panamá y Costa Rica.