Ernesto García
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A los 14 años, un desalmado le “robó” la inocencia a Claudia María Tinoco López, mancillándola, y a los 15, un “gallo viejo” llegó a su vida y ella se enamoró perdidamente de ese hombre mayor, al que le entregó el corazón. La desafortunada joven era originaria de Ocotal, Nueva Segovia, donde sufrió la crueldad de la sociedad machista, porque tanto el abusador sexual como los tres hombres que tuvo como pareja, se encargaron de “pisotear” su dignidad.

Sólo maltrato
Los hechos antes mencionados sólo fueron el preludio de lo que sería el funesto fin de esta mujer, a quien el tercero de sus maridos la maltrató hasta la muerte, según las sospechas de su familia.

Para Dolores González López, hermana menor de Claudia María Tinoco, no cabe la menor duda de que su cuñado, Gregorio de Jesús Rodríguez, alias “Managua”, mató a su hermana.

Claudia María, que era madre de cinco hijos, de los cuales dos procreó con su tercera y última pareja, fue entregada a sus familiares en un ataúd, por “Managua”, hace una semana.

El hombre, que está bajo las sospechas de la familia, dijo que Claudia Tinoco se suicidó tomándose un litro del herbicida Gramoxone.

Un diálogo revelador
Pero, contradictoriamente, “Managua” les pidió perdón por la desgracia, asegura Dolores.

“Perdoname, Lolita”, habría suplicado “Managua” a su cuñada, al entregar el cadáver de la madre de sus dos hijos. Dolores Tinoco asegura que le respondidó: “¡Maldito “Managua”, no tengo nada que perdonarte!”.

La conversación entre Dolores Tinoco y “Managua” sólo marcó la pauta de lo que con el transcurrir de las horas después del misterioso deceso se convertiría en una fuerte presunción de que en la muerte de Claudia María Tinoco hubo mano criminal.

Otro hecho que levantó sospechas entre la familia de la mujer que apareció muerta de manera misteriosa, es que el “viudo” no quiso acompañarlos a la vela y tampoco permitió que los hijos de la difunta estuvieran en el sepelio de su progenitora.

Seis meses de tormento
Los últimos seis meses de vida de Claudia María fueron un infierno, porque la violencia en el hogar aumentó, al extremó de que ella se refugió por algún tiempo en Managua, en la casa de su mamá, Fátima del Rosario González.

“Cuando venía donde mi mamá, ella –Claudia Tinoco- contaba que recibía maltrato de ‘Managua’, pero también que no lo dejaba porque lo amaba”, relató González.

Entre las pertenencias que dejó guardadas Claudia Tinoco en su casa materna está la copia de una denuncia por violencia intrafamiliar que presentó en la Comisaría de la Mujer y la Niñez en Chinandega, porque Gregorio Rodríguez la golpeó con una silla en la cabeza y en la espalda.

Atada y golpeada
Las dudas sobre las verdaderas causas del misterioso deceso comenzaron a despejarse cuando estando en la capital, la familia de la difunta abrió el féretro y encontró signos de violencia en el cuerpo.

“Lo primero que notamos es que no tenía los labios quemados por el químico que supuestamente tomó, tampoco desprendía el hedor que producen los herbicidas y plaguicidas”, explicó Dolores González.

Al comenzar la revisión de cuerpo, los familiares de la mujer que habitaba en una comarca de Chinandega, notaron secuelas de golpes en el pecho y en los brazos, además de hematomas en la cabeza.

Al revisarle los pies y las manos, los familiares de la joven se enteraron de que al parecer había sido atada de pies y manos, por lo que decidieron remitir su cuerpo al Instituto de Medicina Legal y denunciar lo sucedido ante la Policía.

Llamada amenazante
Aparentemente, Gregorio Rodríguez se enteró en Chinandega de que la familia de su ex pareja movía “cielo y tierra” para averiguar la verdad y llamó haciendo una amenaza aterradora.

“Si ustedes siguen investigando voy a matar a los niños y después me voy a suicidar”, fue el mensaje temerario que dejó Rodríguez a la familia doliente, con un pariente.

Los niños a los que hace referencia son los dos que procreó con Claudia María Tinoco, entre ellos uno de cuatro meses.

Este mensaje telefónico ha hecho que los parientes de la joven también traten de obtener la tutela de los menores

Una historia de maltrato
En 15 años, la joven procreó cinco hijos con tres hombres. Este periodo de su vida estuvo marcado por la violencia y el maltrato.

Con su primer marido, con quien tuvo dos hijos, Tinoco sufrió vejámenes, como el hecho de que cuando se enfadaba le metía las manos en un comal caliente o bien la dejaba durmiendo en el patio.

“Los vecinos nos contaban que ese hombre, cuando se disgustaba con ella la mandaba a dormir al patio, bajo la lluvia, estando ella embarazada de su segundo hijo”, reveló Dolores González.

Del segundo de sus ex cónyuges, quien es padre del tercero de sus hijos, Claudia Tinoco se separó porque también la sometía a violencia doméstica, señaló su hermana menor.

Antes de hacer pareja con los hombres que la maltrataban, Claudia María Tinoco vivió la terrible experiencia de ser abusada por un canalla.

El drama aconteció una noche, cuando se dirigía a la escuela, cuenta su hermana, quien recuerda que la entonces adolescente fue abandonada por su verdugo debajo de un puente.

En aquel momento la justicia le dio la espalda a Tinoco, porque el abusador no fue castigado por tratarse de alguien perteneciente a una familia adinerada de Ocotal, aseguró González.

¿Indolencia policial?
En medio del dolor que la embarga, Dolores González también se quejó por la presunta indolencia del policía Pío Antonio Álvarez, de servicio en Chinandega, quien supuestamente las recriminó por no haber trasladado a Claudia María Tinoco a otra casa, antes de que sucediera la desgracia.

“¿Por qué si sabían que era víctima de maltrato no se la vinieron a llevar?”, asegura Dolores González que le reprochó el agente policial sorprendiendo a todos los de la familia.

Incluso, el policía supuestamente les dijo que la víctima se había suicidado tomándose el potente veneno, sin tener ningún dictamen médico a la vista.

A pesar de los obstáculos encontrados tras el fallecimiento de Claudia María Tinoco, su familia parece no estar dispuesta a que su muerte quede en la impunidad y ha proseguido con la titánica tarea de averiguar la verdad de los hechos.