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La persistencia de la familia por darle cristiana sepultura a los restos de Graciela Francisca López Ampié, de 33 años, parece haber dado frutos la tarde del miércoles, porque encontraron una osamenta que presumen sea la de ella, pero será el personal del Instituto de Medicina Legal el que lo determinará.

López falleció a manos de su compañero de vida, Julio César González, a inicios de septiembre de 2007, y desde entonces su familia no ha descansado buscando sus restos. El hechor nunca quiso decir dónde había dejado el cuerpo.

Natividad de Jesús López dijo que estos tres años no han sido fáciles, pero una “revelación” le ayudó a dar con el paradero de los restos de su hermana.

Al pie de un tigüilote

“La Policía en estos años no ha hecho nada, nosotros nos propusimos encontrarla… Tuve la revelación de que estaba al pie de un palo de tigüilote y de uno de chilamate, y por ahí encontramos a mi hermana, y ayer (el miércoles) es que dimos, pero tuvimos que quedarnos a cuidar el cuerpo para que no ocurriera lo mismo que la otra vez”, aseguró Natividad López.

Según Natividad López, días después del crimen, empezó la búsqueda, y al poco tiempo encontraron unos restos que crían eran los de su hermana, pero los familiares del acusado trasladaron los huesos de lugar, para que no hubiese prueba del asesinato, pero los encontraron.

Los restos fueron hallados en la finca de Los Brenes, tres kilómetros al norte de donde supuestamente Julio César González dejó muerta a su ex.

Cómo fue el crimen

“Ese hombre --Julio César-- estranguló a mi hermana en un palo de aguacate, la golpeó y la dejó tirada, minutos después regresó para ver si estaba viva, fue cuando la levantó y la dejó caer en un barranco desde una antena ubicada en la finca de Rodolfo Pérez. Hubo un momento en que sintió remordimiento y se bajó para ayudarla, pero ya no había nada que hacer”, recordó Natividad López.

Los familiares de la fallecida se presentaron ayer a la Policía de Masaya a solicitar que se investigara el hallazgo, pero los mandaron a la unidad de Nindirí, porque es a ellos a quienes les correspondería investigar el caso por jurisdicción.

“Mire, hemos esperado tanto tiempo y nada. Dicen que van a venir, después, al parecer no les importa. Estamos consternados, porque después del dolor que tuvimos al perder a un ser querido, nos miren como nada, eso sí es terrible”, comentó entre sollozos Marta Irene López.