Róger Olivas
  •   EL REALEJO, CHINANDEGA  |
  •  |
  •  |
  • END

Un adolescente de 12 años, quien habitaba en un barrio periférico de esta ciudad, se colgó de un catre, utilizando su faja, después de presenciar un juego del Mundial de Fútbol.

La abuela del menor aseguró que su nieto, que estudiaba primer año en un instituto de Chinandega, era bien portado, por lo que le extraña su muerte, aunque su fanatismo por el balompié era enorme.

Otro que se mató el sábado en la noche fue Cristino Alberto Portocarrero, de 19 años, quien habitaba en el reparto Nuevo Amanecer, de este municipio.

La tarde del sábado el infortunado fue a su trabajo a pagarse, canceló varias deudas, le dio dinero a su abuela y se encerró en su dormitorio.

A eso de las 10: 30 de la noche, su padre de crianza, Francisco Ramírez, escuchó el radio a alto volumen, por lo que tocó a su puerta varias veces y no le abrió. “Decidí romperla y lo encontré colgado en una alfajía con el mecate de una hamaca”, dijo Ramírez.

Añadió que su hijo trabajaba, pero tomaba licor casi diario, lo cual sumado a la separación de su esposa, con quién procreó un hijo, le provocó depresión.

Y la mañana del domingo, Norvin Andrés Pineda Núñez, de 19 años, habitante del barrio Vílchez y Rodríguez, de la ciudad de El Viejo, murió después de ingerir una pastilla mata ratas.