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Veinte años no es nada,  dice Carlos Gardel en su célebre tango “Volver”, pero 14 años de supuesto maltrato fueron demasiado para Martha Carolina Jiménez, quien asegura haber vivido un calvario  durante el tiempo en que convivió con Víctor Ramón Navarrete, apodado “Candela”.
En esa relación, Jiménez perdió el riñón izquierdo,  lo que le  redujo su capacidad de vida en un 50 por ciento, según los galenos.

Como consecuencia de la lesión que puso en peligro la vida de Jiménez, ella no puede llevar una dieta normal, porque en cualquier momento el otro riñón podría fallarle, aseguró la fiscal Juana Vargas.
Las veces que Jiménez fue maltratada, fue por celos de su marido, quien aparentemente resentía el tiempo que ella le dedicaba a  sus hijos mayores, según la historia que la diriambina relató.

¿Embrujo de amor?
“Yo lo conocí cuando fui a un paseo de la universidad.  Para ese entonces tenía dos años de separada del padre de mis primeros hijos”, manifestó en voz baja Martha Carolina Jiménez, cuando se le preguntó cómo conoció al hombre que según ella la maltrató por más de una década.
De un día para otro, la dama  estableció una relación marital con “Candela”, y se largó con su nuevo amado rumbo a Panamá,  donde supuestamente se establecerían como comerciantes.
Pero la promesa se quedó en palabras vacías, y la pareja  se radicó en Costa Rica, mientras los hijos del primer matrimonio de Jiménez quedaron temporalmente bajo el cuido de su abuela materna.

Estando en Costa Rica, Jiménez dice que  Navarrete  conoció a un hombre de origen cubano apodado “El Cuchi”,  quien supuestamente le enseñó el arte de la hechicería.

¿Pero piensa usted que “Candela” la embrujó para que siguiera con él? Martha Carolina Jiménez no niega  ni  confirma la pregunta que se le hizo para conocer cómo una mujer que presuntamente es maltratada, puede soportar tantos años. 

“Traductor” de espíritus y jueces  
Sentada en una banca en la sede del  Ministerio Público, en Jinotepe, Carazo, Jiménez  reveló  que su ex marido es quien le traducía a los clientes de “El Cuchi” lo que supuestamente le decían los espíritus desde el más allá.
Jiménez aseguró que su marido y el cubano antes mencionado tenían como  principales clientes a jueces costarricenses, quienes los visitaban periódicamente en su “consultorio”,   en el centro de San José, Costa Rica.
Después de que el cubano se fue de Costa Rica con rumbo desconocido, Jiménez recordó que su marido se quedó haciendo uno que otro “trabajito” de santería para sobrevivir económicamente.

La primera paliza
En el juicio que se celebró la semana pasada,  salió a relucir que Jiménez habría empezado a ser maltratada casi un año después de que  inició su relación marital con “Candela”.

El 15 de agosto,  cuando se celebra el Día de la Madre en Costa Rica, Navarrete aparentemente  apuñaló a Jiménez por primera vez, según  relató Jeremías Narváez Romero, concuño de la dama.
Ni el testigo ni Martha Carolina Jiménez aclararon cómo fue que “Candela” quedó libre tras ese episodio de violencia, por el que presuntamente fue capturado por la Organismo de Investigación Judicial, OIJ,  del vecino país del sur.

Como sucede en muchos casos de violencia intrafamiliar,  la víctima asegura que volvió con su agresor y  hubo “luna de miel”, porque hasta procrearon a uno de sus hijos.

Vicios
De regreso a Nicaragua, Víctor Ramón Navarrete, por razones todavía desconocidas por su ex pareja,  aparentemente cayó en vicios,  situación que lo empujó a convertirse en una persona más violenta, aseguró la mujer que ahora teme por su vida.
“Cada vez que yo me iba de la casa hacia donde mi mamá, él me llegaba a buscar y me prometía que no volvería a suceder, pero la historia – de violencia- siempre se repetía”, dijo Jiménez.

En el juicio salió a relucir que “Candela” fue abandonado por sus progenitores desde que era un niño.

“Si este muchacho – Víctor Ramón Navarrete-- se crió como un perrito solo bajo el cuido de su anciano abuelo, pero una vez me salvó la vida y por eso lo estoy defendiendo”,  aseguró su abogado durante el proceso.
Esto fue confirmado por sus amigos y por Jiménez, quienes señalaron que “Candela” fue abandonado por su padre y por su madre. El primero se largó a  Estados Unidos y la otra a Costa Rica.

Un  jurado integrado por cuatro varones, entre ellos uno de finos modales, y por una joven,   absolvió  a “Candela” del cargo de homicidio frustrado que pendía sobre él.
“Candela” fue acusado y enjuiciado porque el 1 de enero de 2010,  en un restaurante de Jinotepe, Carazo, supuestamente apuñaló a su mujer, pero a los ojos de los jurados, esto no se comprobó.

El veredicto de no culpabilidad emitido por el tribunal de jurado la tarde del miércoles,  en el Juzgado Distrito Penal de Juicio en Jinotepe, Carazo, a favor de “Candela”,  no tomó por sorpresa a nadie, pero provocó la indignación de la fiscal auxiliar, Juana Vargas.

Sin mencionarlo por su nombre,  la representante del Ministerio Público insinuó que el juez José del Carmen Cortés “instruyó” al jurado cómo debía ser su veredicto al insistir en la duda razonable.

Coincidentemente, la duda razonable fue el principal argumento que esgrimió el abogado defensor de Navarrete durante sus alegatos conclusivos.
“Ésta es una payasada, éste fue un jurado instruido y tuve que enfrentar a un abogado vulgar”, expresó visiblemente indignada la representante fiscal.

Minutos antes de que comenzara la última audiencia de juicio,  el juez Cortés “tronó” contra los medios de comunicación  y las representantes de la Red de Mujeres contra la Violencia por los señalamientos que éstas hicieron la semana antepasada,  cuando la víctima y la misma Fiscalía  denunciaron supuestos “chanchullos” en el juicio.

“Candela”, al hacer uso del derecho a la última palabra durante el juicio, aseguró que lo ocurrido a su ex pareja  “fue algo accidental”  e incluso durante un receso de diez minutos afirmó que Jiménez fue la que se autolesionó introduciéndose el filoso cuchillo en un costado.
Sin embargo, no dio detalles de cómo sucedió ese accidente,   tal vez porque su abogado defensor le impidió seguir hablando con  los periodistas, a quienes el acusado les pidió escuchar su versión sobre la acusación y el resto de señalamientos de su ex.