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Un hombre a quien el OIJ señala como violador en serie, arrestado el sábado, fue denunciado por su expareja, una joven de 15 años, por haber supuestamente, abusado de ella.

Al día siguiente, inició los ataques sexuales contra otras mujeres, confirmó el OIJ. Al sospechoso de apellido Vivas, un nicaragüense de 20 años, se le sigue causa por cinco delitos de violación, dos tentativas y seis robos agravados, hechos ocurridos entre el 17 y el 24 de junio.

El hecho más grave fue la violación y muerte de Cindy Patricia Esquivel, de 28 años, cajera de un supermercado en El Barreal de Heredia. Las autoridades judiciales le fijaron seis meses de prisión preventiva.

Según el OIJ, el sujeto les decía que las iba a dejar semiatadas para que pudieran soltarse. Actuaba en las inmediaciones del colegio Castella, Río Segundo, Invu Las Cañas, el cruce de Belén y Sabana Norte.

Se fingía sordomudo

El testimonio de una de las víctimas fue vital para el arresto, un retrato hablado, las características y hasta una ropa similar.

Una de las mujeres interceptadas logró convencer al sospechoso para que no la violara. Esta mujer se salvó porque, al parecer, al momento de la agresión un tráiler se aparcó cerca.

Francisco Segura, Subdirector del OIJ, dijo ayer que el sospechoso tiene cerca de tres años de vivir en el país y fingía que era sordomudo.

“Con ese timo vendía cosas y pedía plata. Sin embargo, cuando se le estaba allanando la casa sí habló y se le acabó el teatro. También indicó ser menor de edad”, manifestó Segura.

Anteojos serían de cajera

Entre lo hallado tanto en la casa de Vivas, en El Erizo de Alajuela, como en un montazal, se ubicaron armas blancas, un chip de teléfono y unos anteojos optométricos, que podrían pertenecer a la cajera Cindy Patricia Esquivel.

Aún faltan por recabar algunas pruebas y compararlas con los fluidos corporales de Vivas, para profundizar en el caso.

El sospechoso no contaba con una preferencia específica de mujeres, sino que era ocasional.

Se aprovechaba de las mujeres que esperaban autobús en las paradas, a quienes obligaba a ir hasta lotes baldíos y cafetales.

Pasaba normal

En el precario El Erizo, vecinos indicaron que la noticia del arresto de Vivas los tomó por sorpresa, y que el sujeto les ofrecía en venta aretes, chancletas y celulares. “Siempre decía que salía a trabajar, pero no adónde. Una vez me ofreció unos aretes en 500 colones. Me dijo hágase que no me conoce. Si le preguntan diga que soy sordo y mudo”, afirmó la vecina Zoyla Jiménez Calderón. Agregó que en el barrio nunca se le conoció como delincuente y ocasionalmente la saludaba.

Otra vecina llamada Kattia Masís indicó que los artículos los compraba en San José. En el barrio no pasaba por sordomudo, hablaba bien, recordó.

“Salía bien peinado y hasta perfumado. Después de la denuncia no se le vio más. Hasta que cayó detenido”, afirmó Masís.

“Le agarró como odio a las mujeres”

La madre de una quinceañera que denunció a Vivas por haber violado a su hija camino a su trabajo, aseguró ayer que siempre le tuvo temor. Al enterarse de que él fue detenido su hija está tranquila.

María del Carmen Muñoz recordó que al inicio de la relación no había problemas, pero cuando se fueron a vivir juntos empezaron los cuadros de agresión que aumentaban cuando él no podía conseguir dinero.

“Mi hija me contaba que se las desquitaba con ella. En una ocasión le pateó dos veces por la espalda y hasta le lanzó un puñal a un cuadro. Así fue como ella regresó a la casa”, manifestó Muñoz.

Como la quinceañera se negó a volver con él, el hombre la interceptó camino al trabajo. “Con el timo de darle unas cosas se la llevó engañada y la metió en un cafetal, donde la violó. Le dijo que una decepción más y le iba a tomar odio a todas las mujeres”, dijo Muñoz.