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Sobre el timón del vehículo, sedan, Nissan, blanco, palcas M 108-742, propiedad de Euclides Monterrey, quedó sin vida la noche del sábado, con una estocada en el tórax, el taxista Aníbal Enrique Alegría Gutiérrez, de 22 años.

El obrero del volante expiró de manera inmediata luego de recibir la estocada mortal, supuestamente, a manos de Armando José González Mayorga, de 25 años, quien fue capturado en la escena del crimen.

González le quitó la vida a Alegría en venganza porque él se quedó trabajándole a Monterrey como conductor del vehículo donde ocurrió el crimen, la tarde y la noche del sábado, según las primeras investigaciones hechas por la Policía.

Petrona Morales, abuela del hoy occiso, dijo que su nieto salió de turno como “cadete” de taxi a las dos de la tarde del sábado último, y le informó que iba a trabajar como conductor para Euclides Monterrey Urbina, a quien llevaría a “El Repliegue”, en compañía de González, supuesto autor del crimen.

“Yo le di de almorzar y le dije que tuviera cuidado, que no fuera a tomar, porque iba a manejar, y como siempre me tranquilizó y se fue, sin imaginar que sería la última vez que lo vería con vida”, comentó entre sollozos Morales.

Detenido el supuesto autor…
La angustiada abuela coincidió con la información proporcionada en la delegación policial correspondiente, en cuanto a que, quien aparentemente mató a su familiar fue Armando José González Mayorga.

“Ese muchacho le había dicho a mi nieto que le había quitado el trabajo, ambos --Alegría y González-- trabajaban para don Euclides Monterrey, y supuestamente el crimen se da porque mi nieto se rehusó a irlo a dejar a su casa,”, manifestó doña Petrona Morales.

Con una bayoneta…
Morales expresó que una testigo le informó que el supuesto homicida sacó una bayoneta que siempre Monterrey andaba en la guantera, ya que era para defenderse, y él --González-- sabía que estaba ahí, y esa fue la que le clavó en el tórax.

“Después dicen que bajó a don Euclides Monterrey del asiento trasero del carro y lo obligó a subir al asiento delantero derecho para que pensaran que fue él quien lo mató”, explicó Morales, citando la versión de un testigo.

“No sabría decirle con certeza si mi nieto andaba o no tomado, pero sí don Euclides Monterrey”, sostuvo la apesarada abuela, agregando que el autor del crimen no pudo huir porque los vecinos no se lo permitieron
El hecho se suscitó de la Iglesia Santa Ana dos cuadras al sur, en la vía pública.