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Agentes policiales del Distrito Uno investigan el extraño deceso de Enrique Benavides Paz, de 25 años, quien fue encontrado boca abajo y con el rostro cubierto de sangre, en una pequeña casa-hacienda que resguardaba en las cercanías de la cuesta “El Plomo”.

A orillas del sitio donde se encontró el cuerpo estaba dormido Darwin Fonseca Paz, primo de la víctima, quien nervioso explicó a las autoridades que en horas de la tarde del pasado domingo, salió con Benavidez hacia Ciudad Sandino para ingerir licor, pero regresaron sin novedad.

“Tenemos apenas 15 días de estar cuidando ganado en esta empresa, somos de Boaco y con nadie teníamos problemas, salíamos y después nos veníamos a dormir, hasta el hijo del patrón bebía con nosotros”, añadió Benavides.

Peritos policiales revelaron que el occiso presentaba un golpe contundente en la frente, además de varios golpes en diferentes partes de su cuerpo, y falleció por hemorragia interna.

¿Se cayó o no?

Por su parte, José Raúl Navarro, otro de los vigilantes de la casa-hacienda donde trabajaba Benavides, señaló que éste salió en horas de la mañana hacia Ciudad Sandino y regresó en completo estado de ebriedad, con un machete en la mano y amenazando con matar a todo el que se le cruzara en el camino.

“Él vino violento, pero a los pocos minutos se durmió. Le quitamos el machete, pero no quisimos acostarlo en la cama para que no se golpeara. Lo dejamos en el suelo. Yo me fui a trabajar y su primo y el hijo del patrón se quedaron dormidos junto a él. Después escuchamos el escándalo de que Enrique estaba muerto”, indicó Navarro.

Autoridades policiales constataron que en la litera superior de la cama de dos pisos donde dormía la víctima, tenía rastros de sangre, por lo que se formularon dos hipótesis sobre lo ocurrido: que el joven pudo haberse caído de la cama o fue una pasada de cuentas.

La Policía se encuentra realizando las respetivas pesquisas en torno al caso, para confirmar una de las dos hipótesis.