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Mientras Brasil se lame las heridas de la derrota de su equipo en el Mundial, una historia en la que se mezcla fútbol, sexo, sangre y traición, está conmoviendo al país hasta el punto que la revista “Veja” le dedicó la portada al caso.

El protagonista es Bruno Fernández de Souza, el portero y capitán del equipo del Flamengo, el más popular del país, por lo que la noticia trascendió las fronteras cariocas.

La historia, que el país está siguiendo como una telenovela de horror, compitiendo con las famosas novelas de ficción de las televisoras, es una mezcla de crímenes, sexo y traiciones.

La segunda protagonista de la historia es la amante del futbolista, la joven Eliza Samudio, de 25 años, quien desapareció el 9 de junio, después que habló por teléfono con tres amigas.

La Policía no tiene dudas: “Todo indica que Eliza fue asesinada y Bruno es el primer y único sospechoso del crimen”, afirma Edson Moreira, delegado jefe del departamento de Homicidios de Minas Gerais, donde la joven amante de Bruno se encontró con él antes de desaparecer.

El portero del Flamengo, venido, como buena parte de los jugadores brasileños, del submundo de la miseria y del crimen de las favelas, conoció, según él mismo afirma a “Veja”, a su futura amante en una noche de orgía en la que “había de todo: hombres, mujeres, jugadores, amigas de Eliza, putas...”. Y subrayó: “Esas fiestas que son comunes en nuestro medio”.

Actriz porno
Eliza había ya hecho filmes porno y desde niña su sueño era conquistarse a un futbolista. Abandonada por la madre a los cinco años, se sabía de memoria los nombres de los equipos de su corazón, empezando por el Flamengo.

Según ella, quedó embarazada de Bruno aquella misma noche de la orgía sexual. El futbolista confiesa que se le rompió el condón y que tuvo tanto miedo que al día siguiente fue a hacerse el examen del sida.

Cuando supo que Eliza había quedado embarazada, hizo todo lo posible para que abortara. Había ofrecido 40.000 reales a quien la convenciese a deshacerse del hijo. Hasta le suministró presuntamente una sustancia abortiva que no funcionó y que un examen de sangre confirmó.

Nacido el bebé, Bruno cambió de táctica, volvió a ser delicado con ella, fue a conocerlo y se ofreció a hacer el examen de ADN para confirmar su paternidad. Eliza se ilusionó y llegó a sentirse feliz a la espera de que el futbolista pudiera pasarle una buena pensión.

Emboscada y crimen
De repente, Eliza se evaporó. La Policía encontró manchas de sangre en un coche propiedad de Bruno. En el mismo jeep, encontraron también un par de gafas de marca Dolce&Gabana y unas sandalias negras de tacón alto. Cuando una amiga de Eliza vio los objetos no tuvo duda y confesó a las autoridades: “Son suyas”.

Como los futbolistas son ídolos de millones de jóvenes que se identifican con pasión con ellos, la escabrosa historia no sólo está movilizando, horrorizada, a la opinión pública, sino que está siendo analizada con preocupación por sociólogos y psicólogos.

Después de que la Policía diera a conocer las pruebas con las que cuenta, el arquero de Flamenco se entregó a las autoridades que lo buscaban con una orden de prisión preventiva.

Una portavoz policial confirmó que junto a Bruno se entregó a la Policía su amigo Luiz Enrique Ferreira Romao, sobre el cual pesaba igualmente orden de arresto.

El delegado policial, Felipe Ettore, dijo al sitio de O Globo en Internet que el arquero enfrentará cargos por haber ordenado el secuestro de su ex amante.

Ferreira Romao y otros asociados al jugador, incluido un sobrino de 17 años, son los que habrían ejecutado el secuestro.

Mientras Bruno y Ferreira Romao se entregaban, cerca de la ciudad sud-occidental de Belo Horizonte decenas de policías buscaban en una casa el cuerpo de la mujer, luego que el sobrino de Bruno dijera que había sido escondido allí.

ADN incriminatorio
Edson Moreira, jefe del Departamento de Investigación de Homicidios y Protección de Personas de la Policía de Minas Gerais, cuya capital es Belo Horizonte, dijo que exámenes de ADN comprobaron que las tres manchas de sangre encontradas en el vehículo de Bruno, eran de Samudio. Se halló también la mancha de sangre de un hombre no identificado.

El futbolista se negó a ser sometido a exámenes de ADN para determinar de quién es la mancha de sangre encontrada en su automóvil.

Al igual que Bruno, también tenían orden de arresto, por supuestamente tratar de falsificar pruebas sobre la desaparición de Eliza, la esposa del futbolista, Dayanne do Carmo Souza, y otro amigo del futbolista.

Las órdenes fueron emitidas después de que el familiar de Bruno de 17 años, “confesó” haber participado el 4 de junio en el secuestro de Samudio.

El joven dijo que Samudio fue estrangulada y su cuerpo fue ocultado cerca de la casa del arquero en Río.

Hasta ahora no se han formulado cargos contra nadie en el caso. De acuerdo con la ley brasileña, la Policía debe completar su investigación antes de la formulación de cargos por parte de los fiscales.

Las leyes brasileñas especifican que una persona puede permanecer presa cinco días mientras la Policía completa sus pesquisas, y el plazo puede extenderse cinco días más.

Samudio buscaba que el arquero del club más popular de Brasil reconociera la paternidad de su hijo. El niño tiene ahora cinco meses y está al cuidado del padre de Samudio.

Macabra confesión
El joven de 17 años detenido en la casa del guardameta del Flamengo, Bruno Fernández, contó que participó en el secuestro de Eliza Samudio, ex amante del futbolista, y que la golpeó en la cabeza.

El detenido, cuya identidad no fue divulgada, reconoció que había participado con Luiz Henrique Ferreira Romao, alias ‘Macarrón’, mano derecha del guardameta, en el secuestro de Samudio.

Según contó a periodistas un policía que participa en el caso, el detenido relató que Samudio, de 25 años, fue subida a la fuerza en una camioneta de propiedad de Bruno que era conducida por Ferreira.

En el vehículo iba escondido el menor, quien, según dijo, golpeó en la cabeza con un arma a la modelo después de una discusión que ella tuvo con Ferreira.

El menor dijo también que Samudio quedó inconsciente tras la agresión, pero que no sabe si ese golpe fue el que le causó la muerte o no, siempre según la versión contada por el agente policial.

El joven de 17 años fue detenido después de que sus familiares alertaran a la Policía de que estaba escondido en la residencia del futbolista en Río de Janeiro, donde supuestamente le estaban dando instrucciones para que asumiera la responsabilidad por la desaparición y muerte de Samudio.

Bruno estaba en la mira de la Policía desde que testigos dijeron haber visto a la joven desaparecida y al bebé en una casa de campo que el portero tiene en las afueras de Belo Horizonte, la capital del estado de Minas Gerais.

Bruno admitió que el hijo de Samudio fue llevado hasta su casa por su amigo ‘Macarrón’ y dijo que la modelo se lo entregó porque supuestamente tenía que dedicarse a resolver problemas personales.

Hasta el momento, no fueron hallados los restos del cuerpo de Samudio, que, según un testigo del homicidio, fue “golpeada, ahorcada y descuartizada” ante la presencia de Bruno.