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“Me duele el sapo”
A la cárcel con todo y su silla de ruedas, mandó la jueza Segundo Distrito Penal de Audiencia de la capital, María Concepción Ugarte, a Donald Zacarías Paiz Solano, de 58 años, acusado de haber violado a un niña de cuatro años.

La decisión fue tomada por la judicial luego de escuchar de viva voz de la madre de la pequeña mancillada, que los familiares del imputado han llegado hasta su casa a amenazarla de muerte si no retira la acusación.

En la audiencia preliminar, al acusado le dictaron medidas alternas a la prisión, pero la denuncia cambió su situación legal. Paiz es un hombre diabético a quien los médicos le amputaron una pierna hace tiempo, pero eso no evitó que, presuntamente, le introdujera un dedo de la mano derecha en la vagina a la víctima.

El abuso quedó al descubierto el pasado 30 de junio, cuando la perjudicada le dijo a su mamá que le dolía “el sapo” (vagina). El juicio para el señalado quedó programado para el próximo 20 de septiembre.

Recién nacida en el banquillo
Una bebé de cuatro días de nacida conoció la cárcel y “el banquillo de los acusados”, porque fue llevada en brazos a los tribunales por su madre, Layman Sánchez García, de 34 años, quien enfrenta cargos por tráfico de drogas.

Aunque la niña nació en el Hospital “Bertha Calderón”, los dolores de parto los sintió la mujer estando presa en las celdas de la Estación Cuatro de Policía, según su testimonio.

Sánchez fue capturada el pasado 16 de julio en su casa de habitación, en el barrio “Buenos Aires”, donde según las autoridades almacenaba más de un mil gramos de cocaína.

Al momento del allanamiento, la Policía asegura haber encontrado un balde enterrado con dos bolsas plásticas que contenían tres paquetes de marihuana que pesaron más de un mil gramos.

La jueza Gertrudis Arias le otorgó a Sánchez el beneficio del arresto domiciliar por su condición de madre lactante, pero la remitió a juicio para el próximo 20 de septiembre.

Larga prisión para homicida traicionero
Diez años descontará en la cárcel Audiel Corea Mendoza, quien admitió haberle quitado la vida a Feliciano Espinoza Rodríguez, de 22 años.

El homicidio señalado ocurrió la noche del 14 de septiembre de 2008, durante una fiesta de San Juan de Limay, municipio de Estelí.

La confesión del crimen fue hecha a viva voz por Espinoza ante la jueza de Distrito Penal de Juicio de Estelí, Elizabeth del Carmen Corea Morales.

Audiel Corea privó de la vida a Espinoza porque las muchachas que llegaron al referido “bailongo” preferían bailar con este último, despreciando al homicida, refiere la acusación que presentó la Fiscalía.

El homicida confeso atacó a su víctima por la espalda cuando éste hablaba por teléfono, según la acusación presentada por el fiscal auxiliar Manuel Aguirre.

Casi dos años, Corea anduvo huyendo de la justicia, y durante ese tiempo se escondió en Costa Rica, Honduras y en la comunidad de San Lorenzo, jurisdicción de San Juan de Limay.