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Agentes de Inteligencia de la Policía Nacional y de la Cuarta Delegación arrestaron ayer por la madrugada a dos sospechosos que andaban conduciendo el microbús de Efrén Manuel Silva Mejía, de 40 años, quien fue asesinado de tres balazos el domingo último, cuando estaba por entrar a la casa de sus padres, en el barrio “El Edén”.

La Policía ubicó a los dos sujetos antes de que trasladaran a otro sitio el vehículo robado la noche del crimen, un Toyota, Hiace, gris, placas M 000-285, el que fue interceptado de las 3F, dos cuadra al sur, media al oeste, en el barrio Santa Rosa.

Al momento del arresto, el microbús que era conducido por Boanerges Dubón Benavides, ya no portaba las placas ni los accesorios, en tanto que su hermano, Jairo, iba detrás, en una moto Génesis, negra, sin placas.

Faltaría por arrestar una tercera persona, que se presume es la que disparó contra el comerciante.

Una vecina de los Dubón aseguró que estos habitan en el barrio “Selim Shible” y son “de cuidado”.

Hay un testigo
La Policía llevó a la técnica canina al sitio donde estaba el vehículo robado y los arrestados, y el perro marcó a uno de los sospechosos. Inclusive los peritos buscaron residuos de droga en el vehículo.

A medida que avanzan las investigaciones, la hipótesis de que el crimen fue motivado por el robo, se desvanece, porque uno de los familiares de la víctima reveló que el día del asesinato eran tres las motocicletas y una camioneta Nissan Pathfinder oscura las que iban persiguiendo a Silva, quien a pesar de haber entregado las llaves del microbús, fue ejecutado de tres balazos.

“También está involucrada una mujer. Ese mismo día Oswaldo Ortega, conocido cariñosamente como “Cangrejo”, fue testigo del crimen e inclusive les pidió a los hombres que no lo mataran, pero también le dispararon. Cuando reaccionó, recordó que había una mujer sospechosa en la esquina y después que terminó de hablar por teléfono, aparecieron los asesinos”, comentó un sobrino de la víctima.

Dos viudas
José Silva afirmó que su hijo no tenía problemas con nadie y no tenía dinero, sino deudas porque su negocio fue uno de los que se quemó en el último incendio acaecido en el Mercado Oriental, donde vendía artículos escolares.

“No tenía enemigos. Yo la verdad perdono a quien me causó este dolor, porque soy un hombre cristiano. Claro está que la justicia terrenal se tiene que cumplir”, sentenció el adolorido padre.

Aunque oficialmente la Policía no dijo nada al respecto, se conoció que investigarán a la familia del fallecido, porque éste estaba tramitando su divorcio y tenía relación de pareja con una nueva dama.