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Castigo ejemplar
Será hasta el 16 de abril del año 2025 que Luis Felipe Guevara Andrade, de 38 años, volverá a conocer la libertad, porque el juez Séptimo Distrito Penal de Juicio, Octavio Rothschuh, lo condenó a 15 años de prisión por violación agravada en perjuicio de una joven de 17 años que padece del Síndrome de Downs. Para establecer la culpabilidad de Guevara, fue determinante el testimonio de la empleada de la casa, quien denunció haber recibido presiones de los familiares del reo para que no declarara, no obstante el delito había quedado al descubierto desde que la víctima le contó a una amiga del abuso del que fue objeto por parte del chofer.

Seis “calendarios” en la cárcel
A seis años de prisión sentenció el juez Octavio Rothschuh a José Aquiles Araica Corea, quien el 21 de diciembre del año 2009 fue capturado in fraganti robándole una mochila a un joven en el puente del barrio San Judas que está sobre la pista Suburbana.

La culpabilidad de Araica quedó comprobada con el testimonio de dos cadetes de la Academia de Policía que auxiliaron a Norberto Salgado Rodríguez, cuando Araica lo intimidaba con un cuchillo exigiéndole que le entregara la mochila valorada en 250 córdobas. La defensa de Araica alegó que los cadetes policiales fueron contradictorios en sus testimonios, pero el juez Rothschuh señaló que el relato de éstos fue distinto porque realizaron diferentes acciones para capturar a Corea, quien terminará de cumplir su condena el 15 de febrero del año 2016.

Mal hijo reconoce su culpa
Los 15 años de tormento a los que sometió Dorman Gabriel Duarte Fletes a su mamá, María del Carmen Fletes, llegaron a su fin después que él se declaró culpable del delito de lesiones psicologías en perjuicio de su progenitora. Bajo los efectos del alcohol y la droga, Duarte golpeó, amenazó de muerte, robó y quemó artículos del hogar de su madre en los últimos 15 años, refiere la acusación de la Fiscalía. Esta situación causó daños psicológicos graves en doña Carmen Fletes, quien llegó al extremo de querer suicidarse. La fiscal auxiliar Catalina Hernández pidió que el mal hijo sea castigado con cinco años de prisión, que es la pena máxima por el delito de lesiones psicológicas graves.

Al “calabozo” por impuntual
La jueza Adela Cardoza no sólo es severa en la aplicación de las leyes, sino también en el cumplimiento de los horarios de las audiencias de juicio, porque mandó a la cárcel a Erwin Benito Herrera Obando, por llegar 15 minutos después de la hora para la cual estaba citado. Él está acusado por violencia intrafamiliar en perjuicio de su esposa, Luviana del Socorro Cárdenas. La judicial consideró que el retraso del acusado, constituye el incumplimiento de las medidas alternas que ella le otorgó, por lo que ordenó su captura y reprogramó la continuación del juicio para el próximo 6 de agosto.