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Como tragicomedia fue la muerte de Luis Enrique Sánchez, de 29 años, a quien un vecino lengua larga le informó que su ex mujer estaba con otro hombre, por lo que inmediatamente se presentó a la casa para intentar matar a su supuesto rival, que en realidad era un cobrador que sin querer se convirtió en el homicida de su agresor.

El hecho se registró a las siete de la noche del martes, en el anexo a la Zona Cuatro de Ciudad Sandino, cuando Wilfredo Alberto Montalbán Muñoz, de 50 años, visitó a la ex esposa de Sánchez para cobrarle el dinero que le había prestado.

Todo hace indicar que cuando Montalbán ingresó a la casa de la dama, alguien le dio aviso a Sánchez, quien minutos después se presentó al hogar enojado por encontrar a la que hace dos meses fue su esposa, con otro varón.

Según el subcomisionado Carlos Espinoza, jefe de la Dirección de Auxilio Judicial del Distrito Uno de Policía, Sánchez no esperó explicaciones, quitó una persiana de una de las ventanas de la casa, y empezó a seguir a Montalbán, quien cayó al suelo, pero ya tenía una pistola calibre 22 en las manos, sin embargo no quiso dispararle porque esperaba que el enfurecido varón se calmara.

Al ver que Sánchez no desistía, Montalbán salió corriendo de la casa y como Cristo por la vía dolorosa, cayó por segunda vez, pero para asustar a su agresor hizo dos disparos al aire, sin embargo el hombre continuó persiguiéndolo.

Pensaba que estaba vivo
“Montalbán sigue corriendo y cae por tercera vez en un charco boca arriba. En ese momento Sánchez lo alcanzó y lo iba herir, por lo que el prestamista le propinó dos balazos en la tetilla izquierda”, explicó el jefe policial.

“Ya herido, el hombre se levantó y continuó corriendo detrás de Montalbán hasta por 30 metros, pero después cayó de rodillas”, añadió el jefe policial.

Montalbán se refugió en una casa de otra clienta, hasta donde llegaron varios vagos a apedrear la vivienda, porque antes de caer muerto, Sánchez les pidió ayuda.

El prestamista al ver que estaba en peligro, se fue a la Policía para entregar el arma y denunciar a su agresor, pensando que estaba vivo, pero como los gendarmes ya sabían que había muerto, detuvieron a Montalbán, quien al enterarse de todo, comentó que él no lo quería tirar, pero “ante su insistencia”, le tuvo que disparar.

María Zeneyda Sánchez declaró que la culpable es la mujer, “quien también debería estar presa, porque por su culpa mataron a mi hermano, que era un muchacho trabajador y no se peleaba con nadie”.