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En una de las celdas de la Quinta Delegación de Policía estaba Miguel Martín Romero Payán, de 23 años, sin darse cuenta de que las piedras que tiró a su madre le arrebataron la vida. Cuando despierte sabrá lo que hizo aparentemente bajo los efectos del alcohol.

Haydée del Carmen Payán Vallecillo, de 48 años, murió en el Hospital “Antonio Lenín Fonseca”, adonde fue remitida del Hospital “Roberto Calderón”, cuando sus familiares con la intensión de salvarle la vida la llevaron después de ser lapidada por el menor de sus hijos.

Francisco Javier Ramírez Payán, de 30 años, otro hijo de la víctima y quien denunció el parricidio aseguró que su hermano bajo los efectos de algún alucinógeno y del alcohol empezó a agredir las casas vecinas del barrio Grenada, en el Distrito Cinco de Managua.

“Mi mamá trató de intervenir para que dejara de lanzar piedras y la agarró con ella…fueron tantas que quedó con múltiples lesiones”, refiere la denuncia presentada por el hijo mayor de la víctima.

Por su parte, los vecinos que cooperaron en la captura del parricida señalaron que el hecho se registró a las 7 y 45 minutos de la noche del martes 10 de agosto.

Suyén Uriarte, nuera de la fallecida, indicó que su suegra era una mujer que trabajaba en casa, le gustaba mucho la jardinería, por lo que en su vivienda había sembrado plantas ornamentales.

“Ella tuvo ocho hijos y el que le daba guerra era el menor que está preso y le tiró las piedras”, señaló Uriarte.

Varios vecinos lamentaron el deceso de la mujer que no se metía con nadie, sin embrago, tenían que andar buscando a su hijo. “Ahora ni quien lo vaya a visitar a la cárcel, porque él mató a su mamá”, comentó una de las vecinas.

Por su parte, el comisionado Sergio Gutiérrez, jefe de la delegación antes mencionada, lamentó el hecho, donde queda en evidencia la vulnerabilidad de la juventud frente a las drogas.